SANTO DOMINGO.-Al menos 10,000 personas perdieron la vida durante la gestión del Consejo Presidencial de Haití, un modelo de gobierno creado al amparo del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas en el 2024 y que fue disuelto el pasado sábado con notas negativas.
El CPT fue concebido para erradicar la violencia de las pandillas que controlan casi el 90 % de Puerto Príncipe, ejecutar acciones que permitieran mejorar la economía de la nación, modificar la Constitución y realizar elecciones generales en el empobrecido país.
Ninguna de estas acciones se logró y, por el contrario, las acciones violentas de las pandillas se incrementaron, así como la migración irregular hacia República Dominicana, país que se vio en la necesidad de endurecer sus medidas migratorias y que deportó en el último año a poco más de 370 nacionales haitianos.
Las críticas en contra del CPT se agravaron a lo interno de Haití, incluso cuando ejecutaron acciones de gran calado mediático en contra de una de las casas del líder pandillero Jimmy Chérizier, alias Barbecue. En esa ocasión, el sociólogo Danny Shaw, quien se encuentra en Haití, alertó que las intenciones de los integrantes del CPH era promoverse como una forma de mantenerse en el poder más allá del 7 de febrero.
“No hay condiciones para elecciones. Gran parte de la población vive en campos de desplazados, muchas niñas son víctimas de violación y la inseguridad es total”, sostuvo en ese momento.
Todo esto se daba mientras que los integrantes del CPT viajaban con frecuencia a Estados Unidos en busca de recursos, intentando proyectar una imagen de control y compromiso.
La crisis se agravó en Haití cuando el CPT intentó remover de su posición al primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, lo que fue rechazado por organizaciones civiles y políticas, así como por Estados Unidos.
Dicha negativa, concluyó el pasado sábado con el CPT transfiriendo formalmente el mandato del país al primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, poniendo fin así a su existencia.
Nuevo gobierno
En lo adelante, Haití será regido por el primer ministro y el Consejo de Ministros.
Originalmente, el 7 de febrero debieron asumir las autoridades electas en elecciones generales, las que nunca se pudieron realizar.
Las tales han sido reprogramadas para agosto de 2026.
La noche del viernes previo al traspaso de mando, el alto mando de la Policía Nacional de Haití sostuvo una reunión con directores departamentales y el comandante en jefe de la Fuerza de Represión de Pandillas, el general Godfrey Otunge, con el objetivo de reforzar las medidas de seguridad en todo el territorio.
Una dura realidad
Informes recientes señalan que nuevas zonas de ciudades del interior han caído bajo el dominio de grupos armados. El consejo tampoco logró restablecer la seguridad pública ni avanzar en el referendo constitucional, mientras la economía continúa deteriorándose y las infraestructuras del país muestran un marcado colapso.
Medidas severas
Ya en funciones plenas, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé prometió tomar medidas “severas” contra las bandas armadas y llamó a la unidad nacional para enfrentar la crisis. Aseguró que el Estado recuperará cada zona ocupada por grupos criminales y que no habrá tregua hasta que las familias puedan vivir en paz.
Fils-Aimé también garantizó que todas las estructuras del Estado serán movilizadas para organizar elecciones inclusivas en agosto de 2026, con el objetivo de entregar el poder a autoridades libremente electas por el pueblo haitiano. Reconoció que la transición sigue inconclusa, pero afirmó estar consciente de la magnitud de su responsabilidad y aseguró que su gobierno actuará con rigor y coordinación.
Cercanía
— Los vecinos
Hasta el momento y tras asumir como jefe del Ejecutivo, el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, no se ha referido a República Dominicana ni las acciones que pretende llevar en conjunto con el vecino país.