Conflictos políticos y diálogo en la Ley de Partidos Políticos

Mediación
Alexis Rafael Peña.

De todo/as es conocido los continuos conflictos que ocurren en los partidos políticos dominicanos, los mismos ocurren no por intereses del pueblo como mucha gente piensa, no de ningún modo. Nos parece que más bien están ligados a los intereses del “líder” el cual entiende que su liderazgo es eterno o que la divina providencia así lo quiso.

Se olvidan que los partidos políticos no son patrimonio personales, sino de todos sus integrantes y la sociedad, los cuales han hecho esfuerzos para que el mismo haga aportes en ideas, proyectos, desarrollo y ocupe el mayor poder político, llegar a la presidencia de la República.

Los partidos políticos tienen todos sus estatutos, los cuales son las reglas que ellos mismos han consensuado en sus respectivos actos asamblearios en lo que participan sus dirigentes en las tomas de decisiones.

De esos mecanismos democráticos es que deseamos compartir y explicar cómo a través de estos los partidos políticos pueden resolver de manera pacífica y consensuada sus conflictos a lo interno de la organización. Porque de lo contrario tendrían que acudir al Tribunal Superior Electoral a dirimirlos y las decisiones serán impuestas por actores externos al partido.

De lo que se trata es que los partidos políticos cuenten con espacios democráticos, participativos e imparciales para debatir sus diferencias a lo interno con mecanismos adecuados en la que participaría sus dirigentes con una formación básica en las técnicas que proveen los Métodos Alternos de Solución de Conflictos (MARCs). Que bien podría insertarse en una Ley de Partidos Políticos.

No basta que los partidos contemplen en sus estatutos tribunales disciplinarios u otras reglas, que estos consideran que podrían resolver situaciones de manera institucional, cuando debería actuar de cara a buscar soluciones de manera abierta, democrática y participativa.

En la resolución de conflictos son las partes envueltas que con un mediador/a imparcial y formado buscan soluciones amigables y consensuadas a través de propuestas de ambos lados. Ese profesional de la política entrenado tiene una misión, es lograr que sus compañero/as de partido logre un consenso, un acuerdo que les facilite a la organización política desarrollo institucional y un adecuado desarrollo democrático.

El partido político que logre instaurar un mecanismo de pacificación, de concertación, de consenso y de participación democrático de todos sus integrantes; se encuentra en capacidad de llegar al poder.

Decimos esto, ya que lo/as miembro/as conocen que pueden debatir sus ideas con libertad, transparencia y si existe diferencias pueden obtener un acuerdo satisfactorio para este y la organización a la cual pertenece.

En el caso dominicano, conozco solo un partido político que cuenta con un reglamento de resolución alternativa de conflictos (RAC) y los demás constan de mecanismos más bien disciplinarios; en los cuales plantean sanciones desde amonestaciones, suspensiones, expulsiones por un tiempo y en tiempo definitivo.

Si el lector/a quiere conocer un reglamento sobre los métodos (MARCS), puedes entrar a la página web del PLD y verificará cuales pautas tiene para solucionar los conflictos. El mismo cuenta con una comisión de alto nivel, compuesto por miembro/as del Comité Central. Alguno/as miembros consultados han expresado que el mismo es excluyente, ya que otros dirigentes de niveles bajo no tienen la oportunidad de ser mediador/a o conciliador/a.

El PRD, el mayoritario de la oposición, tiene en la actualidad conflictos de grandes magnitudes en donde han intentado personalidades de fuste tanto miembros de categoría y de historia democrática de ese partido, como de la sociedad civil, medios de comunicación, Iglesia Católicas, entre otro/as; para que estos logren una acuerdo de alto nivel, hasta ahora no ha sido posible. Tienen más de 2 años y lucen una división inminente.

Sus líderes han obviado la opinión de sus integrantes, quienes han propuestos y deseado una salida armoniosa; ya que estos han considerado que de continuar los conflictos les sería difícil ascender al poder en las elecciones, municipales, congresuales y presidenciales en el 2016.

El PRD requiere cuanto antes tener un equipo de profesionales multidisciplinario que responda si así es de su interés a las diversas fuerzas que a lo interno existen. A mi parecer, estos mediadores no deberían pertenecer a ninguna tendencia, ya que permitiría a estos una imparcialidad incuestionable por las partes envueltas.

De igual manera, se encuentra el Partido Revolucionario Independiente (PRI), el cual ha tenido conflictos por cargos del partido, desacuerdo en las alianzas en las elecciones del 2012 y en las convocatorias de sus organismos.

El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) pasó por un proceso de confrontaciones, diatribas y desacuerdos en torno a las alianzas con el PLD o PRD. Al final, estos por sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE) fue el organismo que impuso una solución a lo interno de esas organizaciones políticas.

Creo oportuno solicitar a la Finjus, PUCMM, UCSD, a la Iglesia Católica, Intec, Unibe u otra entidad de prestigio promover diplomados sobre los Métodos Alternos de Solución de Conflictos (MARCs) en el ámbito político. En el país existe un grupo de profesionales en la materia que estarían en la capacidad académica en facilitarlos. La propuesta está hecha.

Con estas entidades y parte de la sociedad civil, se podría analizar la posibilidad de la inserción de los Métodos Alternos de Solución de Conflictos en el Anteproyecto de Ley de Partidos Políticos depositado por varios partidos y de la sociedad; dentro de los métodos que creo que podrían incluirse están: la mediación, después la conciliación y luego si estos no logran un acuerdo satisfactorio podrían someterse a un arbitraje político, desde luego viendo todo como un proceso de comunicación y que al final sale un producto.

En conclusión, es normal los conflictos políticos, lo que no es común son las soluciones por vías adecuadas. En ocasiones estos logran ponerse de acuerdo pero no en procesos de mediaciones, si no, más bien, en negociaciones entre las diferentes cabezas de las corrientes en detrimento de los principios que estos mismos tienen establecidos en sus respetivos estatutos y reglamentos.