Conflictos, agresividad y violencia
Lo que estamos viviendo en nuestra sociedad es motivo para ocupar nuestras mentes y reflexionar con relación a la familia que es el núcleo más pequeño de la sociedad.
Actualmente una gran parte de la población está en posición de agresividad constante y de conflicto permanente. Ambos están llevando a muchos a ejercer actos violentos.
Un conflicto no genera necesariamente violencia siempre que aprendamos a manejarlo y no nos dejemos arrastrar por la agresividad, mas no es lo que está sucediendo.
Las personas agresivas tienden a percibir los datos de la realidad como provocadores o amenazantes lo que les hace reaccionar con ataques o defensas violentas sin procesar que no siempre hay intencionalidad en una actuación. Lo triste es que en la mayoría de casos esta agresividad y violencia desatadas comienzan a aprenderse en el núcleo familiar.
Los padres se comportan agresivamente con la familia y su entorno.
Esto lo aprenden los hijos y lo reproducen.
Conozco casos en los que los padres se ufanan y enorgullecen ante sus hijos de ser intolerantes, desafiantes y violentos. Nada bueno para ellos.
Los padres somos los mejores profesores de los hijos. Si padres y adultos dedicáramos tiempo para trabajar esta agresividad y violencia, los niños se beneficiarían de esta modificación de nuestra conducta y comenzáramos a hacer un cambio en el que ellos aprenderían a respetar el derecho ajeno lo que se traducirá en un cambio de actitud y una sociedad con menos tragedias.
