Con la desocupación de marines RD volvió a ser un país soberano

11/02/2016 ELDIA_JUEVES_110216_ Nacionales26

Santo Domingo.-Como si se tratara del espectáculo del siglo, el 12 de julio de 1924 Ángela Rivero Mezón se desplazó junto a dos hermanos al muelle de Puerto Plata a ver a los marines estadounidenses embarcarse para iniciar la desocupación militar del país.

La pequeña, que para ese entonces contaba con siete años, estaba acompañada de una niñera.

“Nosotros íbamos a la derecha caminando y los marines a la izquierda hacia el muelle”, recuerda fielmente la envejeciente que ahora tiene 98 años de edad.

Rivero Mezón, que nació en la “Novia del Atlántico” en diciembre de 1917, narra que en el trayecto hacia el punto del embarque les eran entregadas banderas dominicanas a los espectadores que se dieron cita allí.

“En el muelle había dos barcos y eso estaba lleno de gente”, explica con orgullo la señora.

Sentada en una mecedora, refiere que luego de la salida de los primeros norteamericanos, en su ciudad natal se vivió un ambiente festivo y en las esquinas había músicos tocando con acordeón y guitarra.

Según registros, el último infante de Marina abandonó el país en septiembre de 1924, con lo que se puso fin a 8 años de ocupación extranjera.

Retorno de la soberanía

Con este episodio de la historia republicana la soberanía nacional volvió a manos de los dominicanos.
“El acontecimiento, además, implicó el resurgimiento de lo que en nuestra historia se conoce como La Tercera República que existe hasta el presente”, manifiesta Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Nacional de Efemérides Patrias.

Previo a la retirada de los marines, en el país se había orquestado todo un movimiento en contra de la ocupación.
A parte de los “gavilleros”, un grupo de nacionalistas compuesto por intelectuales, entre los que se destaca Américo Lugo, unieron fuerzas para denunciar el rechazo a los interventores.

Se creó la Unión Nacional Dominicana, mediante la cual se coordinaban acciones contra los marines.

“A la par con la limitada oposición armada, surgió entonces la campaña de los civilistas nacionalistas encaminada a exigir, tanto en el plano nacional como en el internacional, la desocupación pura y simple del país”, dijo Balcácer.
Mientras valora la actitud de la población dominicana que en esa época el 80% era rural, el también escritor sostiene que los nacionalistas lucharon pese a la superioridad de recursos de los norteamericanos.

Plan Hughes-Peynado

La retirada de los militares extranjeros fue el resultado de numerosos esfuerzos por llegar a un acuerdo mediante el cual se hiciera efectiva la desocupación.

La presión local e internacional y la caída de los precios del azúcar, entre otros factores, hicieron inviable la intervención en el país.

A esto se le sumó el cambio de política de Washington tras las elecciones de noviembre de 1920, en las que resultó ganador Warren G. Harding.

En su campaña electoral el referido mandatario había criticado la política interventora de su predecesor Thomas Woodrow Wilson, quien dispuso la ocupación en 1916. A mediados de 1922 Francisco J. Peynado, calificado como un eminente diplomático y jurisconsulto dominicano, formalizó el acuerdo que dio paso a la posterior salida de los militares extranjeros.

El plan fue rubricado con el secretario de Estado estadounidense Charles Evans Hughes, razón por la que hoy es conocido como “Plan Hughes-Peynado”.

Dentro de los puntos más importantes del plan estaba la conformación de un gobierno provisional que se encargaría de organizar las elecciones luego de las cuales los estadounidenses dejarían el país.

El gobierno de transición fue encabezado por Juan Bautista Vicini Burgos.

“El Plan Hughes-Peynado fue la solución más saludable para el futuro del país porque permitió a los dominicanos restaurar su independencia política”, estima Juan Daniel Balcácer.

Consecuencia intervención

Para el exministro de las Fuerzas Armadas José Miguel Soto Jiménez, la instauración de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en 1930, quien había sido formado por los estadounidenses, fue una de las consecuencias directas de la primera intervención.