Sábado, 20 de abril, 2019 | 4:22 am

Compraventas son alternativas de préstamos para solución económica

Empeño. Residentes en sectores populares ponen artículos de valor como garantía a cambio crédito. Riesgo. Si no pagan pierden ajuares.

En la casa de empeño del Estado los préstamos que no se pagan a los seis meses  los  artículos  empeñados son vendidos y el  dinero  restante se devuelve al dueño.
En la casa de empeño del Estado los préstamos que no se pagan a los seis meses los artículos empeñados son vendidos y el dinero restante se devuelve al dueño.


SANTO DOMINGO.-Las casas de empeño o compraventas se han convertido en una de las alternativas de crédito rápido para los residentes en los barrios populares del Distrito Nacional.

En estos negocios reciben artículos de valor, como joyas, televisores, equipos de música, lavadoras, entre otros electrodomésticos, a cambio del 30 o 40 % del valor del producto.

El propietario del artículo debe pagar un 5% de interés al monto prestado cada semana durante cuatro meses, explica José Peralta, accionista de la compraventa Zaidy, en Villa Juana.

 Empresarios dan un plazo de cuatro meses para pagar.

Empresarios dan un plazo de cuatro meses para pagar.

“ Si en ese periodo estos no ‘sacan’ sus artículos, estos pasan a ser parte de los bienes de los administradores de la compraventa”, detalla Peralta, quien lleva 30 años dedicado a este negocio.

El asesor de la Asociación de Compraventas de Santo Domingo, Carlos Castillo, indicó que este negocio ha tenido que transformarse por la nuevas tecnologías, pues no todos los artículos son recibidos por la casa de empeño.

“Antes se recibían tenis, y cualquier electrodoméstico, ahora solo equipos de alta tecnología, ya que perdimos mucho dinero con artículos que no tienen demanda en el mercado”, puntualizó el también miembro de la Federación Dominicana de Empresas de Compraventas.

Destacó que cinco años atrás existían alrededor de 2 mil compraventas en el Distrito Nacional, pero han desaparecido aproximadamente un 40 %.

El motor que mueve las casas de empeño es la necesidad, ya que las personas empeñan sus pertenencias, para comprar medicinas o cuando el dinero se acaba y el hambre ataca, sostuvo, Rafael Mendoza de 45 años, residente en el barrio Pintura, en Santo Domingo Oeste.

Cuenta que la falta de dinero le ha obligado a empeñar hasta la licuadora de su casa, en varias ocasiones.

“Siempre que saco “mis cosas” de la compraventa juró que no volveré a empeñar, pero la necesidad vuelve y me consume”, se lamentó.

Así mismo, Antonia Ortiz, residente en Herrera, señala que pese a que a tenido que pagar interés por más de seis meses para recuperar sus bienes o perdido varios ajuares en casas de empeño estas han sido su “salvavida”, ya que la sacan de apuro económico.

Además, cobran menos interés que los prestamistas, destacó la dama.

Alerta a las trampas

Las compraventas están en locales cerrados con rejas de hierro para evitar los asaltos . Además varios artículos son atados con cadenas en la acera o la entrada de estos negocios.

Pero esa no es la única forma de protegerse del robo, estos negociantes registran y exigen a los propietarios de los ajuares cédula de identidad, y facturas de compra de los productos, antes de prestarles dinero, señala Nelsy Disla, encargada de la compraventa Peralta en Villa Consuelo.

Explicó que esa es una forma de evitar perder dinero, en caso de que sea un artículo robado. Así mismo, Jaime Maríñez, quien lleva 16 años trabajando en este negocio, dijo que esas medidas evitan que los delincuentes los descapitalicen, ya que en caso de prestar dinero por un artículo robado deben devolverlo a su propietario.

“Lo que menos uno quiere es tener problemas con la Policía”, dijo Maríñez.

Negocio regulado

La compraventa, también llamada “amiga del pobre”, esta regulada por la Ley 387, como un establecimiento de compra, venda, empeña cualquier objeto usado o nuevo.

El artículo cuarto de esa ley indica que el dueño, encargado, administrador, socio gestor de una casa de compraventa o de empeño no podrá realizar operaciones de compra, venta, permuta o empeño, con una persona menor de dieciocho años de edad.

El empeño al Estado

El Estado también tiene su casa de empeño, que opera bajo el nombre de Monte y Piedad, pero aunque esta no es definida como tal, sino como una institución de crédito público de menor cuantía, el pueblo la conoce con ese nombre.

Donald Lugo, administrador general de Monte de Piedad sostuvo que esa institución funciona bajo la Ley 14-90 y realiza préstamos de menor cantidad que en su mayoría van desde RD$1,000 y RD$4,000, según el valor al artículo, a una tasa de interés de 6% mensual, aunque prestan hasta 100 mil pesos.

Además, funciona como banco de ahorro, pero está siendo evaluada por la Superinstendencia de Bancos.

El banco del pobres

— Monte piedad
La cartera de créditos de Monte Piedad es alrededor de RD$22 millones, más de 2,000 clientes. Lugo explicó que si los clientes no pagan en el plazo establecido el artículo es puesto en subasta pública por la institución.