¿Cómo sería tener de “padrino” al Banco Central? ¿Quién no lo desearía?

¿Cómo sería tener de “padrino” al Banco Central? ¿Quién no lo desearía?

¿Cómo sería tener de “padrino” al Banco Central? ¿Quién no lo desearía?

¿A quién no gustaría tener de padrino al Banco Central?

Muchos añorarían tener el padrinazgo de este organismo emisor de la moneda dominicana y regulador de la circulación del dólar en el país.

Se soñaría uno con que está boyante, “nadando en papeletas”. –“Bendición padrino…”, diría y, como respuesta, un raudal de pesos y dólares. Y aquella respuesta pródiga: -“Dios te bendiga ahijado…que la abundancia te colme siempre…”.

Propuse algo así al Banco Central en el año 2017 por medio de un correo electrónico, con motivo de la celebración del 70 aniversario de la prestigiosa institución.

Pero no fue para que me apadrinen a mí. Laboré en este organismo por casi diez años y conozco algo sobre cómo opera, el rigor de sus reglamentos y la pulcritud de sus procesos.

Estuve cerca de ese gran timonel de la banca central dominicana, don Héctor Valdez Albizu, y sé de su entereza, de su humanidad, pero también de su rectitud y don de mando, demostrado incluso no solo con el personal del banco sino también frente a dueños de bancos comerciales y de canjeadores de dólares.

En una ocasión el Banco Central inyectó dólares al mercado para presionar una baja en la prima, los periódicos en cambio publicaban persistentemente titulares paradójicos, desafiantes: “la prima se mueve”. Y como por arte de magia la prima subía de nivel.

Don Valdez Albizu nos convocó a los integrantes del Departamento de Comunicaciones y allí nos explicó acerca del problema, en momentos en que había inestabilidad en el mercado y el Banco Central inyectaba dólares y la prima, de toda manera, subía un punto, dos puntos, etc. además de que escaseaba en el mercado la divisa extranjera.

-“Miren ese titular–nos decía con voz pausada y afable mientras mostraba la página económica de un diario de circulación nacional. –“Apenas ayer inyectamos dólares al mercado y ya hoy sale en todas las páginas económicas de los periódicos que la prima se mueve hacia el alza”, expresó.

-“Pero miren este otro titular”, dijo. “La prima se mueve”. Cuando apuntó sobre este asunto el hombre cambió de semblante y de tono. A partir de ahí, fue más enfático: “¡Cómo que se mueve, cómo que se mueve? ¡La mueven, la mueven…!”.

En otra ocasión en una reunión con presidentes de bancos comerciales, Valdez Albizu solicitó que estuviéramos allí como periodista con el camarógrafo del Departamento, José Méndez. No es costumbre que haya periodistas en estos encuentros, pues se trata de reuniones muy sensibles, de alta confidencialidad en las que se conocen casos muy puntuales sobre la banca y el sistema financiero del país.

Cuando se iba a iniciar la reunión los banqueros llamaron la atención sobre nuestra presencia en aquel elegante y confortable salón de reuniones. Valdez Albizu explicó que estaríamos allí, que filmaríamos y grabaríamos toda la reunión porque se divulgaría a la nación todo lo que se discutiera en ese encuentro.

-“Todo el país va a conocer lo que nosotros tratemos aquí hoy”, enfatizó.

Los líderes de la banca comercial allí presentes rehusaban discutir temas candentes de la agenda con nuestra presencia. –“Señor Gobernador, nosotros creemos que esto no es necesario…”, expresaron.

Por más que los banqueros “patalearon” don Valdez Albizu se mantuvo firme y nos pidió que nos quedáramos y grabáramos todo lo que allí se trate, y así lo hicimos. Se sucedieron acalorados debates y discusiones sobre encajes legales, circulación del dólar, resoluciones restrictivas y otros temas –la sangre no llegó al río según el decir-. Al final los puntos tratados no trascendieron, porque al parecer se había logrado el objetivo estratégico del momento.

Allí conocí a un Valdez Albizu gallardo, firme en sus posiciones frente al todopoderoso sector bancario de la época, era “un duelo de titanes”.

Si hacemos este introito es porque deseo, partiendo de estos conocimientos institucionales tan intrínsecos, hacer una propuesta que a mi juicio, no solo beneficiaría al Banco Central y a sus ilustres ejecutivos sino también al país.

En tal sentido, traigo a colación que en octubre del año 2017 envié como ciudadano dominicano una carta vía correo electrónico al licenciado Valdez Albizu con una sugerencia que parece inverosímil, pero que en mi sano juicio, creo es factible.

Pensé que era posible acoger esta loable iniciativa si partimos del hecho de que este prominente ejecutivo ha logrado desarrollar las “aldeas infantiles” para que madres jóvenes del Banco cuidaran a sus niños (sobre todo en la lactancia) un majestuoso club recreativo y paralelo al mismo, otro club alterno para pensionados, donde este personal pasivo realiza cursos de formación en oficios que añoraron desde su niñez y juventud (pintura, artesanía, práctica deportiva, entretenimiento, etc.).

Cumplía entonces el Banco Central en 2017 sus 70 años de fundado, o sea, estaba –o está- en la plenitud de su adultez bajo la dirección de su recio timonel Valdez Albizu. La misiva dice lo siguiente:

“Permítame por su medio felicitar a esta prestigiosa institución en la que tuve el honor y el privilegio de laboral, por el arribo de sus 70 años de exitosos aportes al crecimiento y desarrollo de esta nación de Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez y otros patriotas.

Aprovecho para tomarme el atrevimiento de sugerirle la siguiente iniciativa que esperamos sea de su particular aceptación. En vista de que el BC cumple 70 años, sugiero que este aniversario sea celebrado, además de los festejos ya realizados, con la puesta en marcha a partir del 2018, de un programa masivo de siembra de 70 mil árboles bajo el financiamiento de esta institución, de la siguiente manera:

Que el BC APADRINE en alianza con el Ministerio de Recursos Naturales, una montaña preferiblemente de la región de Bahoruco, en el Sur, donde se prevé el desarrollo del próximo polo turístico importante del país.

El apadrinamiento conlleva la creación de un macro vivero temporal en la falda de la montaña donde se fomentará la producción de las 70 mil plantas. Que al final del proceso de siembra el Banco Central entregue en un acto al Ministerio de Recursos Naturales la montaña ya reforestada… Y el Ministerio de Recursos Naturales bautice con el nombre “Banco Central, 70 Años” la zona montañosa reforestada.

En cuanto al financiamiento de este magno proyecto, el BC podría acudir a sus propios recursos institucionales o también solicitar a su personal que haga un pequeño sacrificio de sus remuneraciones, bonos, etc. para aportar a esta patriótica iniciativa. O el BC podría encomendar a un equipo de su excelente recurso técnico a realizar un estudio de factibilidad del proyecto.

Señor Gobernador, deseándole que siga cosechando éxitos en esta institución para beneficio del pueblo dominicano, le saluda con grandes afectos…”.

Sé que me dirían que el Banco Central no es ministerio de Recursos Naturales, conozco esa situación institucional, pero creo que también existe una brecha de “inversión social” que el Banco podría utilizar para estos fines.

¿Tiene esto alguna base científica?

Según nos señala el ambientalista César-Javier Palacios en un artículo que publica en su blog La crónica verde: “Tradicionalmente se decía que las excepcionales selvas del Amazonas o del Congo se debían a la elevada pluviosidad de estos lugares, las más altas del planeta. Pero un nuevo estudio científico parece demostrar lo contrario: que son los bosques quienes hacen las lluvias y no las lluvias quienes permiten el desarrollo de los bosques”.

Señala que: “De hecho, sin los árboles, esas inmensas áreas continentales de junglas impenetrables serían desiertos”.

“Un controvertido trabajo recién publicado refuerza la teoría de que los bosques desempeñan un papel fundamental en la determinación de las lluvias, generando vientos atmosféricos que bombean la humedad tierra adentro como si se tratara de una “bomba biótica“. El modelo podría revolucionar la forma de entender el clima local y su extraordinaria vulnerabilidad. Sugiere, por ejemplo, que plantar bosques en las regiones desérticas y áridas como el sediento Sahel africano podría atraer beneficiosas lluvias.

Del mismo modo, la pérdida de bosques podría transformar las exuberantes regiones tropicales en áridos paisajes”.

“Esta teoría –refiere Palacios-nos da una razón más para proteger y conservar la cubierta forestal”, ha asegurado Douglas Sheil, co-autor del artículo publicado en la revista Atmospheric Chemistry and Physics e investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR)”.

Por estas y otras razones es que cuando planteo esta sugerencia de apadrinamiento de una montaña por parte del Banco Central, me refería al compromiso de sembrar 70 mil matas. Pero ahora serían 73 mil, tres mil más por los últimos tres años festejados.

Esta sugerencia tiene una bondad adicional de que crearía empleos en el campo a través de viveros y obreros agrícolas que sembrarían las plantas en la montaña.

Cualquier montaña del Sur o de cualquier otra región del país se sentiría altamente halagada de recibir el padrinazgo del Banco Central, además de que se honraría con llevar el nombre de esta portentosa institución: -“Montaña Banco Central”-. Y como andan las cosas, podría ser que un día cualquiera cuando don Valdez Albizu realice una visita a esa zona plantada, ésta, henchida de satisfacción y alegría, le diga:

-“Siooón padrino…gracias por estas maticas, me cayeron muy bien para atraer las lluvias”.

*El autor es periodista