¿Cómo se convierte una noticia en caricatura? Lo explica Cristian Hernández
- La inmediatez digital “fusila” algunos temas, pues “los memeros” se adelantan por publicar, en ocasiones con baja elaboración gráfica
- El caricaturista Cristian Hernández nos conversa sobre su interés en el periodismo de caricaturas, el equilibrio entre el humor y la sátira
Cristian Hernández es ilustrador, estudió diseño gráfico publicitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Ha laborado para diferentes medios de comunicación y agencias nacionales e internacionales. Ha participado en varias exposiciones, entre ellas: Expocaricaturas V Centenario (1989), Semana de la hispanidad (1990), Colectiva City College New York (1990), Politicaturas (1994) y Colectiva Noveau (1994). Junto a José Rafael Sosa ha publicado los cómics Rambo III (parte atrás), Batman Dominicano, Dis Trelcy y La familia VergonSosa.
¿Cómo nació su interés por el periodismo de caricaturas y en qué momento entendió que el humor gráfico podía convertirse en una herramienta de crítica social y política?
Cristian Hernández -Desde niño me gustaron las tiras cómicas y esas viñetas de humor de los diarios y revistas. No fue hasta ver un afiche político en caricaturas de Harold Priego, que comprendí que eso era lo que yo quería realizar, “caricaturas con personajes políticos y de la cotidianidad de mi barrio”. Además de que aún siendo niño cayó en mis manos un libro de “los agachados de Rius”, unido a las viñetas de Mafalda. Ahí pude ver las críticas y denuncias que de manera humorísticas se podían logran por este medio.

La caricatura periodística suele decir en una imagen lo que a veces un artículo completo no logra expresar. ¿Cuál considera que es el verdadero poder de una caricatura dentro del debate público?
Precisamente, la fuerza de una caricatura radica en la capacidad de poder lograr sintetizar en una viñeta toda esa información que el caricaturista quiere brindar, logrando complementar la crítica con un toque de humor (en los casos que esta los permita).
¿Cómo logra equilibrar el humor, la sátira y la responsabilidad ética al momento de abordar temas sensibles o figuras públicas?
Trato de llevar esa crítica con un toque de humor cargado de exageración, pero apegado a la realidad, lo que no evita incomodidades, pues cada caricatura afecta a un sector político y es aplaudida por otro, cosa que se invierte en una o dos caricaturas después.

En tiempos de redes sociales e inmediatez digital, ¿ha cambiado la forma de hacer caricatura política y periodística? ¿Qué se ha ganado y qué se ha perdido?
Las redes sociales ha servido para multiplicar por mucho el alcance de las caricaturas, además de la facilidad que brinda a los lectores de poder interactuar y manifestar su identificación o no con los temas y puntos de vista del caricaturista.
La inmediatez digital “fusila” algunos temas, pues “los memeros” se adelantan por publicar, en ocasiones con baja elaboración gráfica, en cambio la ventaja del caricaturista es que, si logra elaborar una buena obra, esta puede perdurar y seguir teniendo vigencia más allá de la euforia del momento.
Muchas caricaturas han marcado momentos históricos y han incomodado al poder. ¿Cree que todavía la caricatura conserva esa capacidad de influencia y denuncia?
Sí, claro, conserva esa capacidad de influir y denunciar. Asombrosamente algunos personajes me han cuestionado el por qué ellos no han aparecido dentro de las mismas, o que ya no aparecen (aunque sea bajo crítica, pero prefieren estar ahí).

¿Qué tan importante es para un caricaturista mantenerse informado y comprender profundamente la realidad política y social antes de crear una obra?
Estar informado es lo básico. Leer y escuchar los diferentes puntos de vistas, tratando de no tomar partida, para poder lograr esa caricatura lo más apegada a la realidad, sabiendo que siempre habrá algún afectado.
¿Ha sentido alguna vez presiones, censura o intentos de limitar su trabajo por el contenido crítico de sus caricaturas?
No ha habido esa presión como tal, pero por medio de las redes siempre aparece alguien que en ocasiones expresa su inconformidad con el tema tratado y quiere afiliarte en uno u otro sector determinado.
¿Cuáles figuras del ámbito político dominicano le han dado mayor material para crear caricaturas y por qué?
Vengo de la era análoga, por tanto, en primer lugar, está el Dr. Balaguer, al que tuve que caricaturizar tanto en la página editorial del periódico El Nacional, en la revista DDT, así como en distintas exposiciones colectiva de las que formé parte en la década del 90. Era la figura central del país donde muchos lo veneraban como el genio político, le aplaudían su marrullería, además de celebrarle sus “…fuera del cajón”, “No toques esa tecla”, “no presto mi sombrero dos veces”, “Los come solo”, etc. Lo que resultaba excelente para caricaturizar.

Segundo lugar Hipólito Mejía, y en tercero Antonio Marte (todos sabemos por qué). Estos dos últimos, le sirven en bandeja de plata los temas al caricaturista.
¿Qué consejo les daría a los jóvenes que desean incursionar en el periodismo de caricaturas en una época donde predominan los contenidos rápidos y virales?
Primero que se informen bien, que lean y escuchen, para que puedan realizar un trabajo con contenido. Más que ganar “likes”, traten de realizar un trabajo con el que además de sentirse satisfechos, que el mismo pueda perdurar en el tiempo.

Finalmente, ¿Cuáles considera son sus mejores caricaturas?
Muchas de las caricaturas que he realizado, también ha resultado ser del agrado de los demás, pero las hay en las que he gastado pocas neuronas, no he quedado del todo satisfecho… y, oh sorpresa, las redes han estallado con las mismas.
Entre mis preferidas están: “el problema está en la junta”, “la división del PLD”, “si manejas no bebas, ni consumas habichuelas”, “Margarita vice del Penco y Leonel en la FUPU” etc.