Como el limosnero
Los dominicanos en su mayoría ponen desde hoy sus ojos, olfato y oídos en Grandes Ligas, como el limosnero que espera en cualquier esquina la dádiva de un ciudadano que se apiade de su desgracia.
Aunque hay que admitir que algunos “pedigüeños” están en mejores condiciones físicas y económicas que quienes les ofrecen la ayuda por caridad, porque aquí el día más claro llueve, y cualquier “lisiado”, hasta de mente, corre los 100 metros más rápido que Félix Sánchez.
Y es que este espectáculo de indiscutible calidad tiene la fórmula adecuada para que mucha gente olvide un poco sus vicisitudes y se centre en su seguimiento, tomando en consideración que decenas de jugadores dominicanos están como protagonistas y bandidos.
Pero es la película que durante más de seis meses dominará las conversaciones y discusiones de los deportistas, echando un poco de lado las peroratas de los políticos que se tragan el presupuesto nacional sin aportar absolutamente nada.
Eso es República Dominicana, a la que un distinguido publicista denominó como “un país especial”, y la verdad es que tenía toda la razón del mundo, ya que aquí suceden cosas inverosímiles.
Definitivamente, el béisbol de Grandes Ligas tiene un sabor especial para los dominicanos, por lo que de ahora hasta noviembre, la chercha tendrá un sabor menos amargo cuando uno o más de nuestros representantes tenga una buena actuación. ¡Qué viva la pelota!
