Santo Domingo.- Comerciantes de Villa Mella denunciaron este viernes la reducción de sus ventas y el poco flujo de clientes, luego de los trabajos de ampliación del metro de Villa Mella, Santo Domingo Norte.
Con su negocio de zapatos importados y sin ningún cliente la vista, Mirquella manifestó que los trabajos en la infraestructura se han ralentizado y que las notificaciones de desalojo no se han ejecutado en el tiempo estipulado, por lo que sus esperanzas de ver el metro funcionando son casi nulas.

"Ellos tienen tres años por terminarla y desalojarla y nunca terminan de eso. Todos los años nos dicen que nos van a desalojar en febrero o en abril y nos llega diciembre otra vez", expresó la comerciante Mirquella con cara de preocupación.
Las quejas por la lentitud de los trabajos en la obra aumentan entre los que abren sus establecimientos comerciales en busca del sustento diario, como es el caso de Yerlin Jiménez, quien manifestó que la ampliación no solo ha tardado más de lo normal, sino que ha modificado el circuito de la energía eléctrica, afectando el suministro que recibe su negocio.
Jiménez indicó que meses antes las autoridades paralizaron las operaciones comerciales en la zona, ocupada por las maquinarias e instrumentos de construcción, situación que provocó la clausura definitiva de muchos establecimientos comerciales.

"Queremos que vengan y nos atiendan eso, ya que también hay muchos negocios paralizados aquí, muchos quebraron y fue debido a esa construcción que no ha sido movilizada como ha tenido que ser movilizada, y nos hemos visto bastante afectados", precisó Jiménez.
Aumenta el polvo y bajan las ventas
Yamelis, subencargada de una mueblería, dijo a la reportera de El Día que las ventas del negocio han sido afectadas y que los trabajos de ampliación han facilitado la entrada de polvo al establecimiento, provocando alergias entre los empleados.

Indicó que las autoridades han realizado trabajos sin notificación previa, ya que en el año pasado hicieron un gran agujero al frente de su establecimiento comercial, obstruyendo la circulación de los clientes que se disponían a adquirir sus enceres domésticos. "Ellos sin pedir permiso, sin autorización, sin nada, simplemente abrieron su zanja para hacer su trabajo", añadió.
Luis Gonzáles, propietario de la tienda de artículos para el hogar, argumentó que producto de la crisis comercial tuvo que hipotecar la matrícula de su vehículo para poder cumplir con el pago de nóminas de sus empleados y la contribución tributaria.
Además, indicó que solicitó una indemnización por las pérdidas económicas que ha tenido, solicitud que, hasta el momento, permanece sin respuesta.
Continuán los trabajos

A pesar de las quejas de los comerciantes, en la zona se avistan camiones cargados de materiales de construcción y trabajadores descargando varillas, así como la presencia de maquinarias, entre ellas tractores, que trabajan el área para finalizar la obra en curso.