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Cinco propósitos para proteger la vida digital

  • Cada cuenta abierta, app instalada y servicio en la nube se convierte en una posible puerta de entrada. Meta. Mantener un entorno más seguro, organizado y bajo control.

Santo Domingo.-El 2026 está en marcha y cada inicio de año llega con nuevas metas personales y profesionales, hoy cada vez más digitales porque la vida cotidiana actual se desenvuelve entre pantallas, aplicaciones, plataformas en la nube y dispositivos inteligentes que nos acompañan todo el tiempo.

“La seguridad digital deja de ser un tema técnico para convertirse en una forma de autocuidado. Sin embargo, las cifras muestran una brecha preocupante: un estudio de Kaspersky revela que más de la mitad de los usuarios en América Latina no sabe cómo protegerse de la ciberdelincuencia, lo que significa que muchos comienzan este nuevo capítulo sin los hábitos ni las herramientas necesarias para enfrentar un entorno de amenazas que evoluciona a la misma velocidad que la tecnología”.

Los estafadores
Así lo explica Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor en América Latina de Kaspersky, quién destaca que hoy los estafadores ya no actúan de manera artesanal, pues automatizan, personalizan y perfeccionan sus ataques aprovechando la cantidad de datos que las personas comparten en línea, el crecimiento del comercio electrónico, las suscripciones digitales y la adopción masiva de dispositivos conectados.

Afirma que cada cuenta abierta, app instalada y servicio en la nube que se usa se convierte en una posible puerta de entrada para accesos no autorizados, robo de identidad, filtración de información o control remoto de equipos.

Ordenar la vida digital
“Por eso, comenzar 2026 con orden en la vida digital no es una opción, sino una estrategia para proteger no solo datos, sino también tranquilidad, tiempo y reputación”.

Con esa premisa, el experto de Kaspersky propone propósitos digitales que funcionan como una hoja de ruta para mantener un entorno más seguro, organizado y bajo control durante todo el año.

El primero es depurar las suscripciones y servicios que ya no se utilizan. En promedio, el 57 % de los latinoamericanos tiene al menos una suscripción activa en plataformas de música o streaming que no usa con regularidad.

Más allá del gasto innecesario, cada cuenta inactiva conserva datos personales como correo electrónico, nombre, número de teléfono o información de pago.

Cancelar lo que ya no aporta reduce la cantidad de información circulando en servicios que podrían ser vulnerados y ayuda a mantener una huella digital más limpia.

Renovar contraseñas
El segundo propósito apunta a uno de los errores más comunes: renovar y fortalecer las contraseñas. Uno de cada diez usuarios en la región no recuerda cuándo cambió por última vez la clave de su correo o redes sociales. Reutilizar contraseñas o mantenerlas durante años facilita el trabajo de los ciberdelincuentes, especialmente cuando ocurren filtraciones masivas.

La recomendación es usar claves únicas, largas y complejas para cada servicio, apoyarse en administradores de contraseñas y empezar por proteger las cuentas más críticas, como banca en línea, correo electrónico y plataformas laborales.

El tercer compromiso digital es respaldar la información de manera segura y constante. La mejor práctica es mantener al menos dos respaldos: uno en la nube y otro en un dispositivo externo, ambos actualizados.

Protección

—1— Los dispositivos
El cuarto propósito es proteger los dispositivos móviles, hoy convertidos en billeteras, oficinas y centros de comunicación portátiles.

—2— Asegurar hogar
El último eje mira hacia el hogar: asegurar los dispositivos inteligentes. Se debe cambiar claves preconfiguradas y limitar accesos.

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