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El ‘boom’ del fútbol en China no podría haber llegado en un mejor momento para la FIFA.
Tras las fuertes críticas de los principales patrocinadores estadounidenses y europeos, la FIFA encontró nuevos amigos —y apoyo financiero— en China.
Destacados líderes empresariales, ansiosos por participar en la campaña nacional del presidente Xi Jinping para transformar a China en una potencia futbolística, aceptaron al organismo regulador del deporte, sin inmutarse ante la crisis que la semana pasada seguía revelando nuevos casos de corrupción y negocios internos.
Varias compañías asiáticas se asociaron a la FIFA como patrocinadores.