Cero hambre: un logro de todos

Altagracia Suriel
Altagracia Suriel

El país logró finalmente la meta de hambre cero estipulada en los Objetivos de Desarrollos del Milenio que estipula la erradicación del hambre de aquí al 2030.

FAO ha reconocido que República Dominicana logró reducir la subalimentación por debajo del umbral del 2.5 %–3.6 % establecidas para el logro de hambre cero.

La erradicación del hambre en nuestro contexto ha sido un logro de Estado concretado en las políticas aplicadas por los gobiernos en las dos últimas décadas, las cuales han contribuido de forma sostenida a acabar con la vergüenza del hambre.

Un factor de éxito para el logro del objetivo de cero hambre ha sido la protección social a través de los programas sociales y las transferencias monetarias a hogares en situación de pobreza. El apoyo Comer es Primero, de los programas Solidaridad y Progresando con Solidaridad, y el bono Aliméntate, del programa Supérate, enfocados en apoyo alimentario, han sido decisivos para dotar a los más vulnerables de recursos alimentarios que contribuyen a suplir la dieta calórica de los más pobres. Con Aliméntate, el gobierno actual amplió la protección social llegando a 1,490,000 hogares beneficiarios.

Ya FAO había reconocido el rol de la protección social en el logro de la reducción del hambre a la mitad en el país hace unos años en los tiempos del programa Progresando con Solidaridad.

Pero aunque hayamos logrado el objetivo de hambre cero, hay un serio problema de malnutrición que hay que solucionar. Más del 30 % de los escolares y cerca del 27.6 % de los adultos mayores de 18 años presentan sobrepeso y obesidad, lo que contribuye a enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.

Una oportunidad para la protección social y los programas sociales es buscar estrategias innovadoras para educar a sus participantes en alimentación saludable. Las intervenciones de acompañamiento sociofamiliar que en esa línea tenía el programa Progresando con Solidaridad pudieran ser retomados y fortalecidos para que las familias no sólo coman más, sino también mejor.

También hay que apostar por una mejor institucionalidad de la protección social para que el logro del objetivo de hambre cero sea sostenible. Porque como dijo Jacques Diouf: “El hambre no es una cuestión de caridad. Es una cuestión de justicia”.

Sobre el autor

Altagracia Suriel

Columnista de El Día