Cero arma de fuego

Renaldo Bodden
Renaldo Bodden

Mis asiduas visitas al play -todos los días- no impiden que cuando llegue a la puerta levante los brazos para ser revisado.

Ello así, no obstante la prensa tiene entrada exclusiva con tendencia a crear cierta permisividad fruto de la cotidianidad.

Lo mismo sucede en las puertas de acceso al público, donde la vigilancia privada hace su trabajo con bastante eficiencia.

Antes una dotación policial retenía armas y las retornaba al final del juego, hasta que se armó un rebú. ¡Tolerancia cero!

Hace un año que un pistolero fue al vehículo y retornó y sólo el dios del Béisbol evitó una matanza. ¿En que quedó eso?
Supongo que a partir de anoche en las entradas de acceso de los jugadores se impedirá acudir con armas de fuego.

Se sabe que casi todos los peloteros toman el primer bono para adquirir un arma, más por chulería que por seguridad.

La lección es clara, hay que establecer controles, tratar de salir al terreno armado es una falta que está por encima de ocho jueguitos a un hombre que, además, sólo lanzó siete veces en la serie regular.
(Esa sanción es un “cachú”).