Las redes sociales se han convertido en un nuevo escenario para el control emocional dentro de las parejas. Contar “likes”, vigilar seguidores, reclamar interacciones o exigir bloqueos son prácticas cada vez más normalizadas, pero que esconden una raíz profunda de inseguridad.
De acuerdo con el especialista, estos comportamientos no son casuales: responden al miedo a perder al otro. En muchos casos, quien controla proyecta en su pareja sus propias inseguridades o incluso sus propias conductas, como la infidelidad. Así, cualquier acción neutra es reinterpretada como una amenaza.
El problema se agrava cuando la persona actúa como si sus pensamientos fueran hechos comprobados. No hay pruebas, pero hay acusaciones. No hay evidencia, pero sí castigo emocional. Esta dinámica genera un clima constante de tensión, vigilancia y culpa.

“Muchas veces quien acusa constantemente de infidelidad es quien está proyectando lo que él o ella mismo está haciendo o teme hacer”, explica Medina.
“Es una forma de decir ‘si yo soy capaz de esto, tú también lo eres’”, añade.
El terapeuta advierte sobre el peligro de confundir pensamiento con realidad. “La mente es muy poderosa. Hay personas que actúan como si lo que imaginan fuera un hecho comprobado, y eso es extremadamente peligroso en las relaciones, especialmente en contextos machistas”.
Lejos de ser una muestra de amor, los celos excesivos y el control digital deterioran la relación y la autoestima de quien los sufre, y pueden escalar hacia formas más graves de violencia emocional.
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Katherine Espino
Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en...