Cedulación: procesos acertados

Frederich E Berges
Frederich E Berges

En muchas ocasiones columnistas, analistas y hacedores de opinión escriben, con sobrada razón, quejándose de la poca calidad de los servicios públicos o de la desidia con que los mismos son ejecutados por empleados desmotivados, indiferentes o simplemente inconscientes de sus responsabilidades para con los demás ciudadanos.

Debido a la pérdida de mi cédula y la necesidad de renovar la misma con el nuevo formato establecido por la Junta Central Electoral (JCE), preparé con antelación mi expediente con los requisitos establecidos para los casos de pérdida, dirigiéndome a la sede central de la JCE para iniciar el proceso de cedulación.

Cuán sorprendido fui por el proceso, donde una vez verificado mis datos me extendieron un recibo, que gracias a que en la hora escogida había pocas personas en espera, en escasos minutos fui llamado.

Dirigiéndome a la estación de biometría, se tomó la foto, registré mi firma y captaron mis huellas digitales. A seguidas pasé a la próxima estación donde se verificó la captura de datos, y en pocos minutos, debido a que no presenté cambio de datos, fui llamado a la siguiente estación donde se me entregó el plástico nuevo.

Amén de las bondades de seguridad que posee la nueva cédula, o el moderno equipo con el cual son efectuadas las labores antes descritas, una de las sorpresas agradables fue la actitud de servicio con el cual los empleados realizaron todas estas tareas.

Si bien es cierto que algunos ciudadanos han enfrentado inconvenientes por un determinado exceso de personas en las oficinas al inicio del proceso, o se han presentado escasez de materiales en un momento determinado, también es innegable que se ha diseñado y se ejecutan procesos acertados que denotan una planificación y preparación muy adecuadas.

Celebremos lo bien hecho y que ello sea estímulo para que se continúe así.