Este año la carta pastoral con motivo del Día de la Altagracia que dirigen los obispos al pueblo cristiano y a todos los sectores sociales aborda la renovación bautismal desde una perspectiva sinodal.
La sinodalidad es el llamado de la Iglesia a caminar juntos como Pueblo de Dios desde la unión y la participación unidos en la misión de evangelizar desde la fuerza del Espíritu Santo.
La carta pastoral estima que “lo sinodal no se limita a estructuras eclesiales, eventos o reuniones específicas; más bien, denota una manera de vivir, actuar y celebrar que surge del bautismo y que permea la vida cotidiana tanto de la Iglesia como de sus miembros”.
Un aspectos destacado en la carta pastoral de este año es el llamado a la renovación del bautismo restaurando relaciones rotas mediante la construcción de una relación de hermanos.
Asimismo, la carta pastoral nos insta la renovación del compromiso bautismal en la vida y la familia recordando el dolor del Jesús que llora en los siguientes dramas sociales:
“*las muertes por la violencia intrafamiliar; las muertes por la delincuencia y la inseguridad ciudadana;
*las muertes de tantos jóvenes involucrados en el crimen y las drogas;
*las muertes en los accidentes de tránsito, por la imprudencia y el irrespeto de la ley;
*las muertes de tantos enfermos cuya medicina les fue negada por las manos manchadas por la corrupción;
*las muertes de los niños y niñas abortados, a quienes no se les permitió nacer…”.
Respecto a esos dramas, la carta pastoral nos motiva con el mensaje siguiente: “Que las lágrimas de Jesús nos lleven a dar testimonio de nuestra fe, donde el bautizado brille siempre por su seriedad y honestidad.
Y que la mano de la justicia, sin privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño del daño causado a la sociedad por la corrupción.
Que el bien común prevalezca sobre el interés económico de una explotación minera que no respete el medio ambiente y el interés superior del ser humano. Que sus lágrimas limpien la ceguera de nuestra indiferencia frente a tantas realidades contrarias a la vida y nos ayuden a renovar nuestro compromiso bautismal”.