Capital de la energía
La Organización Latinoamericana de la Energía (OLADE) hará aquí en noviembre su decimoprimera reunión de autoridades, empresarios, expertos y otros interesados, privados y de organismos multilaterales.
¿Se librará el Gobierno de que, tras las habituales expresiones de admiración por el crecimiento, estabilidad y otros éxitos, los participantes pregunten cómo y por qué es una política pública dominicana subvencionar ilimitadamente a las tres quebradas empresas distribuidoras de electricidad propiedad del Estado? Ojalá la legítima curiosidad internacional no reciba igual respuesta que la dada a los votantes: excusas, absurdas justificaciones, irresponsables argucias e interminables promesas de solución.
El Gobierno podría alegar -y es verdad- que el desastre no es creación suya, sino heredado. Quizás demuestre cuán rico es nuestro país, que hemos hundido casi US$20,000 millones en seis años para regalar electricidad a ricos y pobres, mientras la clase media y los empresarios formales asumen costos estratosféricos por la luz.
Las discusiones sobre innovación, transición energética, políticas sostenibles y seguridad energética, según el Ministerio de Energía, permitirán “mostrar la capacidad de nuestro país y su liderazgo en materia energética” (¿y en subsidios?).
Una nota de la Presidencia dice que la cumbre de la OLADE será “una plataforma estratégica para proyectar los avances alcanzados en diversificación de la matriz energética, expansión de energías renovables, fortalecimiento de infraestructura eléctrica, desarrollo de la seguridad energética y nuevas tecnologías”. Caray, somos unos cracks y el modelo dominicano de manejo de las EDE -con militante filial apoyo del CONEP- seguramente será replicado por los demás pobres países atrasados…
leídas