Nadie como José Mármol conjuga la “filosofía poética” con tanta refinada capacidad reflexiva sobre la responsabilidad de los intelectuales ante las sucesivas olas disruptivas que parecen socavar los fundamentos del pensamiento judeocristiano de raíces grecolatinas.
Harold Bloom planteó en su magnífico ensayo de 1994, “El canon occidental”, que los valores estéticos han sido, son y serán siempre superiores a momentáneas tendencias ideológicas, políticas o partidistas. Para Bloom, la belleza no basta si no llega acompañada por otros méritos: el poder cognitivo, sus asociaciones inéditas u originalidad y la independencia de cadenas extraliterarias.
Mármol mediante sus ensayos y poesía da un paso más allá de la justificación de la belleza por sí misma, sin desdeñar la estética y sus parámetros dentro del conocimiento humano como una forma de cuestionar distintos planos de la existencia. El Ministerio de Cultura le dedica la presente XXVIII Feria Internacional del Libro, por sus más de cuatro décadas de contribuciones notables al pensamiento crítico y las letras hispanoamericanas. Ayer la Universidad APEC le entregó su doctorado honoris causa, el mayor reconocimiento académico, que el decano de Humanidades y Derecho, Alejandro Moscoso, motivó calificando a Mármol como “uno de los intelectuales más sólidos y fecundos” del país.
Añadió el decano que Mármol, premio nacional de literatura 2013, “reafirma que la poesía, la filosofía y las humanidades son indispensables para comprender y orientar las transformaciones de nuestro tiempo” y nos recuerda que “el progreso tecnológico sólo será verdadero cuando contribuya a preservar la libertad, sensibilidad y dignidad”.
Su poema “Yo, la isla dividida” comienza con una poderosa metáfora: “Yo, como la isla, rodeado de ti por todas partes, dividido”, luminosa unicidad de dos planos paralelos, la intimidad personal y la realidad psico-sociológica del país.
Un hipnótico ejemplo de su “poética del pensar”, mezcla de lirismo y filosofía, es del poema dedicado a su esposa Soraya: “Mas no importa si estás muda porque cantas cuando miras”.