Cantares de Sabaneta
Mi amigo Papo Fernández, diputado al Congreso Nacional por Santiago Rodríguez, me ha regalado su publicación más reciente. “Voces Sabaneteras”, se titula; breve antología en la cual Fernández compila algunas de las obras hijas del talento y la inspiración de poetas y cantores naturales de aquellas comarcas serranas de las cuales es oriundo.
Empiezo por confesar mi ignorancia porque no sabía que por allá se trabajaba con tanto esmero la poesía, ni que tanta gente talentosa se dedicaba a producirla.
El 13 de junio de 2012 estuve de visita por Monción, invitado a dictar una conferencia acerca del padre y precursor de nuestro merengue típico, Ñico Lora, al conmemorarse en esa fecha y según sostiene la gente de Monción, los cien años del merengue “San Antonio”, que Ñico compuso en honor al santo patrón de esa villa, cuando todavía muchos la llamaban por su nombre aborigen, Guaraguanó.
Noté en mucha gente de allí el apego a las tradiciones y la preocupación por la historia y la cultura en general, y hasta un legítimo orgullo y un sentido de pertenencia por ser hijo de una zona con tan extraordinaria belleza natural, escenario de tantos acontecimientos importantes y cuna de tantos personajes insignes.
Pero no sabía que había tantos poetas, hombres y mujeres, que ahora descubro en esta publicación de Papo. Me alegro de que asì sea.
Entiendo muy poco de poesía, pero reconozco el inmenso valor del canto en todas sus formas. No hay vida sin canto, como no hay vida sin sol, dijo alguien enamorado de la vida.
Del mismo modo creo que hay algo digno de señalarse y es el hecho de que se incluya en la lista de los poetas antologados a don Domingo Moreno Jimenes, gloria de la poesía dominicana, adoptado como otra de las “Voces Sabaneteras”, en razón de haber vivido Jimenes en Sabaneta, y haber plantado raíces y dejado frutos en ese pueblo, como educador y como poeta de altos vuelos.
El 15 de febrero se celebrará en la capital una vez más el Abrazo Sabanetero.
El libro que comento estarà fresco todavía y con ese mismo olor a pan recién salido del horno, será, sin duda alguna, uno de los temas de conversación en ese encuentro de la fraternidad y la amistad. Allá nos veremos.
