Peoria, Seattle.-El dominicano Robinson Canó desde su llegada a los entrenamientos primaverales el martes se abrazó al más alto nivel de las expectativas de los Marineros de Seattle en la próxima temporada.
“En el papel, nos parecemos campeones del mundo”, proclamó Canó antes de agregar el siguiente calificativo: “Con suerte, y si nos mantenemos sanos. Algo no vemos en el papel. Tenemos que ir al campo y demostrarlo cada día”.
Cano, de 32 años, está cómodo con el más alto de los objetivos desde que permaneció nueve años en Nueva York, con el uniforme de telas a rayas antes de firmar con los Marineros antes de la temporada pasada.
Y todavía piensa en su primer año con los Marineros, que se quedaron a sólo un juego para poner fin a lo que ahora es una sequía de postemporada de 13 años.
“Eso es algo que nunca olvidaré. Un partido hace una gran diferencia. Con suerte, que tomamos esa experiencia y nos vamos a pelear desde el principio. No regalaremos nada. No dejaremos que nadie nos quite nada”, agregó.
Alegre por cambios
Canó al igual que muchos, está muy alegre por los movimientos que hizo la gerencia del equipo en pretemporada, particularmente por la firma del agente libre bateador designado Nelson Cruz, un excompañero del equipo dominicano que ganó el clásico mundial de béisbol.
Cruz lideró a las Grandes Ligas en la temporada pasada con 40 jonrones mientras jugaba para los Orioles de Baltimore y ahora será el bateador que protegerá a Canó y a Kyle Seager.
“Significa que ahora tenemos a alguien como Cruz que va a ayudarnos a ganar partidos. Un tipo que sabe cómo impulsar carreras y disparar jonrones. Ha sido un tipo que ha estado en el juego por mucho tiempo, quien ha estado en la postemporada, en la serie mundial. Tenemos a un tipo con experiencia”, señaló el jugador.
Canó está alegre porque se recuperó totalmente de la fractura en el dedo del pie, que sufrió mientras jugaba para un equipo de la MLB que celebró una serie en Japón en noviembre.
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