Canarios, tenores…

Canarios, tenores…

Canarios, tenores…

José Báez Guerrero

Conozco a un contumaz crítico que cada vez que puede embarra a un colega suyo descalificando su propensión a opinar sobre todo sin ser periodista ni político ni cura, sino abogado y activista ciudadano.

Ese mismo sastre a quien la farándula dizque le disgusta, pero lo entretiene, es tan bellaco que goza contradiciéndose a sí mismo, pues muy orondo presume de ser como una vellonera: sólo suena si recibe dinero. No sé por qué priva en malón pues me consta cuán generoso puede ser cuando quiere.

A diferencia de quienes son sólo abogados, muchos periodistas que preferimos temas serios como la política o la economía, igual que otros escritores, filósofos o poetas, escribimos porque sentimos la imperiosa necesidad de decir algo.

Peor, aunque lo neguemos por hipocresía o falsa modestia, nos fascina ser leídos, reconocidos y ocupar un puesto relevante en la discusión de asuntos públicos.

Louise Glück, tras recibir su Nobel por literatura, confesó que quienes escribimos compartimos el hambre de aplausos y la aclamación.

Quizás escribir sin aspirar a ser leído es como cantar ópera encerrado en un armario o ser una vellonera, «state of the art» pero apagada.



José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.

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