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Cambio climático en punto de ebullición

Sin duda, una de las regiones más vulnerable de la región centroamericana, es la del Caribe frente al cambio climático, dado el paso anual de los fenómenos hidro atmosféricos (lluvias torrenciales, tormentas tropicales, huracanes, ciclones, etc.).

Hemos tenido suerte, pues en 2025 pasaron cerca mientras otras, afectaron nuestra geografía con distintos grados de intensidad por las inundaciones y los daños a la infraestructura hotelera y a la agricultura básicamente. También sufrieron los embates las carreteras, y puentes dado la fuerza motriz de las corrientes.

Se requiere la creación de un Foro de Cooperación del Caribe (FCC) con apoyo de organismos financieros internacionales para atender las emergencias y los daños anualmente producidos. Se calcula que la pérdida económica del PIB oscila entre un 2 a 4% dependiendo de la magnitud dado que cada vez son más intensos y frecuentes los daños en las costas y zonas bajas densamente pobladas en situaciones de vulnerabilidad.

El aumento del nivel del mar nos afecta como isla turística dado que la pérdida por intrusión marina unido al calentamiento global provoca el aumento de las temperaturas que se traducen en serios inconvenientes para los gobiernos por la pérdida en la calidad de vida. Frente a estos desafíos se requiere prever partidas presupuestarias suficientes para la reparación de los daños necesarios, debido a estos fenómenos inevitables y cada vez más frecuentes.

El impacto económico en las islas del caribe ha provocado emigraciones de sus pobladores como sucedió con Puerto Rico .La emigración en Puerto Rico ha sido un fenómeno constante, pero se intensificó drásticamente tras el paso de huracanes como María (2017), acelerando un éxodo ya existente impulsado por la crisis económica desde 2006, donde la devastación de infraestructura y servicios llevó a muchos a buscar mejores oportunidades y estabilidad en Estados Unidos, superando en poco tiempo las salidas de décadas anteriores.

En este mismo 2025 las islas del Caribe más afectadas por fenómenos naturales, especialmente huracanes, fueron Haití, Jamaica, Cuba, Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Dominica, Antigua y Barbuda, San Martín, Anguila, y las Bahamas, debido a su ubicación y baja altitud, con eventos recientes como el Huracán Melissa (octubre 2025) causando destrucción masiva, inundaciones y muertes en estas naciones, destacando la vulnerabilidad de Haití y Jamaica por deslizamientos de tierra y vientos fuertes, y Bahamas por su geografía por debajo del nivel del mar, según Univisión.

El Índice de Riesgo Climático Global (IRC) 2025, publicado por Germanwatch, clasifica a los países según su vulnerabilidad y afectación por fenómenos meteorológicos extremos, confirmó que 2025 se perfiló como uno de los años más cálidos registrados, con récords de temperatura que superan los 1.5°C preindustriales y eventos extremos como olas de calor e inundaciones, subrayando el creciente coste humano y económico de la inacción climática.

El impacto económico es devastador por los daños ocasionados por el cambio climático y provoca pérdidas regionales de alrededor de un 11% del PIB conjunto, ya que perjudica sectores claves como la agricultura, el turismo, la pesca, la salud humana, y la productividad laboral. El clima más caluroso está empujando a las enfermedades tropicales como la malaria, la chikunkuya, y el dengue con mucha más prevalencia.

La demanda de energía está creciendo de año en año un 10% según cálculos. La demanda eléctrica en República Dominicana crece aceleradamente, alcanzando un promedio de 150 MW por año en los últimos años (el doble del ritmo histórico), con picos que superan los 4,000 MW en 2025, impulsada principalmente por el sector residencial y la expansión urbana, reflejando un crecimiento que puede rondar el 10% anual en picos recientes. En 2024, la demanda máxima llegó a 3,500 MW y el suministro total creció un 6.3%

Solo el carbón representa a nivel mundial una solución y crecerá hasta un 40% hacia el 2040 según la Agencia Internacional de Energía (AIE) puesto que supera al gas natural, de combustión más limpia. La abundancia del carbón natural y su bajo costo en relación con al petróleo, el gas, y la energía renovable explican en parte su demanda. Las centrales de carbón (Punta Catalina) son más fáciles de financiar (por su alta rentabilidad y costes de recuperación) que los proyectos de energía renovable.

Hay que vigilar muy de cerca los incendios forestales ya que la deforestación es fuente importante del calentamiento y de los efectos de gases invernaderos. La tala de árboles es fuente directa de problemas adicionales en cuanto a la calidad del aire, y la emisión de dióxido de carbono dejando a los pueblos del interior a expensa de las inundaciones sobre todo a los que viven cerca de los ríos. Mientras más crecen las ciudades, mayor es el daño de las inundaciones y tormentas cada vez más frecuentes.

Sin duda, la rapidez del crecimiento económico y la urbanización contribuye al cambio climático y amplifica su impacto, la inmigración del campo a la ciudad procedentes de las zonas rurales inundan las ciudades, que emiten más calor. Las nuevas construcciones en los llanos citadinos bloquean las vías fluviales dejando las ciudades a merced de las inundaciones cada vez más frecuentes, el ayuntamiento del D.N. está siempre atento y trabajando sin descanso este tema y ha contribuido a mitigar los impactos de esos fenómenos.

Hoy día el impacto de una inundación o tormenta es generalmente mayor que en el pasado por esa acumulación de factores. Por otra parte, el turismo crea empleos, pero el desarrollo de las infraestructuras conexa sufre mucho en la parte Este por las trayectorias de los fenómenos vistos en los últimos tiempos. Muchos de los hoteles 5 estrellas están en esa zona y el flujo de trabajadores ha aumentado a lo largo de la zona costera, el desarrollo de la infraestructura es notorio a lo largo de los últimos 15 años, trayendo grandes flujos de divisas a nuestra economía.

Lo cierto es que ha crecido mucho la pluviosidad alrededor de 8 años hacia acá siendo noviembre el mes más letal de todos. El aumento del nivel del mar, así como los períodos de sequías en algunos meses que eran tradicionalmente de lluvias a otros con escasez se le llama transición ambiental existe una organización con expertos técnicos se llama Instituto Internacional para la Transición Social y Ambiental (ISET-International) a cuál podría asistirnos con sus experiencias para desarrollar resiliencia climática.

Las tormentas y lluvias excesivas también crean otro problema: la salud humana, aparte de la agricultura y la provisión de alimentos cuyos precios se elevan en los rubros afectados. Las metas nacionales de reducción de emisión de carbono es otro tema que merece atención ya que el uso de combustibles fósiles por lo regular choca con las políticas de subsidios por razones propias de las herencias de parque energético y del vehicular.

Aunque justo es decir que han aumentado las fuentes de energía renovables (eólico, solar, en menor hidro) la capacidad en los aportes significa mucho en un mundo cuya tendencia está basada en esos factores para apoyar el desarrollo basado en un modelo que disminuya el calentamiento global, la emisión de gases de efecto invernadero, y más económico.

El autor es economista.

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Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza del Cambio Climático (Universidad Alfonso X el Sa...

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