La generación del “baby boom” empieza a superar los años de su crisis de la edad mediana, y esas son malas noticias para los fabricantes de automóviles que quieren vender autos deportivos.
Este mes hubo un signo de los tiempos que vienen cuando Ford Motor Co. Paralizó su planta de Mustang por una semana porque las ventas este año cayeron 9 por ciento.
Otros autos deportivos se desvanecen a un ritmo similar, y hasta modelos muy vendidos como el Chevrolet Corvette y la mayoría de los modelos Porsche se están hundiendo.
Aunque todavía hay gran cantidad de compradores que aman el carril para rebasar, las terminales automotrices enfrentan una molesta realidad.
Los hombres nacidos entre 1946 y 1964, que compran la mayoría de los autos deportivos, están superando sus años de mayor gasto.
Y mientras se acercan a los 70, plegarse como un acordeón para tomar el volante de un veloz descapotable no es precisamente la prescripción para una espalda dolorida. Algunos, incluso, están recurriendo a utilitarios deportivos de lujo y gran potencia.
“La generación de posguerra empieza a superar la edad de los autos deportivos”, dijo Eric Noble, presidente de CarLab.