Es vergonzosa la actitud de perdonavida del gremio sindical mal llamado Colegio Médico Dominicano, orgulloso porque su huelga de 48 horas iniciada el martes dejó a centenares de pacientes sin atención en los hospitales públicos, como si la población más necesitada fuese su enemigo.
Tras anunciar que “el paro se cumplió en un 100 %”, un vocero del sindicato agregó que “continuar o no la lucha depende del Gobierno”.
Digo que el CMD es un sindicato porque casi todas sus actividades reflejan un combativo espíritu de gremio de empleados públicos, más que profesionales de la medicina con un juramento hipocrático para priorizar su misión de cuidar la salud y sanar enfermos. Los colegios profesionales y los sindicatos son muy diferentes.
Los primeros ordenan y regulan el ejercicio, garantizan la ética y obligaciones deontológicas, defienden el interés de los ciudadanos y estimulan el avance científico y la excelencia; los segundos son meros gremios cuya principal o única misión es defender los derechos laborales del trabajador ante su empleador o patrono.
Esta huelga la apoyan enfermeros y bioanalistas. En este caso, como con el sindicato de maestros, la política partidista influye demasiado en estos grupos. Usualmente su lista de exigencias incluye, por disimulo, loables demandas. Ahora piden reforzar la seguridad en los hospitales, revisar el Código Penal en cuanto al ejercicio médico y librar de un proceso judicial a un cirujano de La Vega detenido por las autoridades.
Pero lo que quieren, de verdad, es mejores remuneraciones por antigüedad y aumentos de sueldos. Como de costumbre, presionan al Gobierno afectando a los más pobres ciudadanos.
Si quienes controlan políticamente al sindicato médico continúan actuando como obreros, la sociedad seguirá viéndolos tal cual son muchos de ellos: titulados con poco prestigio profesional y menos aportes a su profesión: buscadores gremiales de lo que su ejercicio les niega, distinto a tantos médicos exitosos y admirables, avergonzados de su "colegio"…