José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Hay tantas señales del progreso dominicano que no sé por qué la díscola oposición se empeña en negar una realidad aplaudida por todo quien quiera y pueda verla, incluidos los organismos internacionales multilaterales y privados, como bancos y calificadoras.

Ciertamente hay cuestiones sujetas a legítimo debate, como el enorme éxito del Banco Central al mantener la estabilidad mediante la defensa del valor del peso, que se ha apreciado más de un 8 % frente al dólar gracias al aumento de algunas exportaciones, las remesas y otros ingresos externos incluyendo bonos y préstamos.

Este hecho innegable, que algunos califican como “baratillo de dólares”, sería imposible sin la confianza del país en la propia moneda y la disponibilidad de divisas para las importaciones y otras necesidades. Igualmente es otra realidad que la inversión extranjera directa sigue creciendo, otra muestra de confianza, pues los economistas saben que nada es más cobarde que un dólar: desde que olisquea peligro o inestabilidad sale huyendo hacia mejores destinos.

De todas las señales positivas, una que apoya y demuestra todo lo anterior es el desempeño de las instituciones financieras, negocio que ofrece una indudable métrica de la fortaleza y crecimiento sano de cualquier economía.

En este contexto, el Banco Popular Dominicano anunció esta semana que ascendió 17 posiciones en la clasificación “Top 1,000 World Banks 2026”, elaborada por la revista especializada The Banker, del grupo Financial Times, al ubicarse en el puesto 688 entre las principales entidades bancarias del mundo.

Este hito lo respalda el crecimiento de su capital primario, principal indicador usado por el prestigioso Financial Times para analizar la fortaleza de los bancos y clasificarlos en orden de su excelencia.

Me alegra felicitar a los accionistas, funcionarios y clientes del Popular por ampliar su liderazgo entre las entidades bancarias dominicanas de capital privado. Es también un éxito de la supervisión gubernamental dirigida por el renunciante Alejandro Fernández W. desde la Superintendencia de Bancos.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.