Buen comienzo, Fidel

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Celebro sinceramente que la candidatura presidencial del compañero Fidel Santana, por el Frente Amplio, haya comenzado con buen pie.opinion 24

Fidel es un joven valor del movimiento progresista, que hace la transición del promotor de luchas reivindicativas al dirigente político propiamente dicho. Con inteligencia, paciencia y ecuanimidad, Fidel empieza a reflejar la imagen de un político firme pero sin estridencia, equilibrado, decente, con discurso y propuestas iniciales que deberán enriquecerse al paso del tiempo, a fuerza de estudio y disposición a aprender. Estoy convencido de que esas condiciones no le faltan.

La presentación de Fidel es una acción política que ya tiene sus efectos correspondientes. Contribuye a afirmar la personalidad política propia del partido que lo postula, que después de la derrota electoral de 2012 ha tenido ante sí el reto de recuperarse. Y a desmontar la falsa impresión de que el Frente Amplio buscaba una gran alianza para apoyar a determinado candidato de otro partido. Ahora esa impresión queda debilitada.

Por demás, entra a escena una figura fresca, una oferta electoral al movimiento democrático y progresista y a todo el movimiento opositor, contra la cual es difícil esgrimir argumento sectario alguno. Que es un paso riesgoso, se dirá. Pero si de riesgos, amenazas y desafíos está llena la vida.

Que esto es muy pequeño y tenemos enfrente las maquinarias respectivas de los grandes partidos, dirán otros. Pero si con eso contábamos desde el principio y además, esa superioridad es también relativa.

Otros tendrán los millones del mundo, pero de este lado hay riquezas y haberes de los que otros carecen y eso también cuenta al momento de ir a la competencia.

Entonces de trabajar se trata. Y yo, que jamás volveré a ser candidato a nada, me permito hacer dos advertencias al joven compañero y amigo.

No deje usted que el aparato que suele rodear a todo candidato lo deforme y, en cambio, siga usted siendo Fidel, el hijo de don Cuco.

Ni permita que el apego a la candidatura lo convierta en obstáculo si la causa nacional y la necesidad del cambio demandan el sacrificio en obsequio de una más amplia e indispensable coalición de fuerzas nacionales.

Lo conozco y sé que mis advertencias sobran, pero tal vez sea bueno reiterarlas. Buen comienzo, Fidel, y desde ahora sueno un merengue típico y brindo porque este buen comienzo tenga un final feliz.