En medio de la peor racha de sus ocho temporadas en las Grandes Ligas, el dominicano Bryan Abreu apeló a la "superstición" para recuperarse. Lo primero que hizo fue subirse los pantalones y empezar a usar las medias bien altas. Ya lo había hecho anteriormente en su trayectoria con los Astros, antes de consolidarse como uno de los relevistas más dominantes del béisbol. Retomar esa costumbre se convirtió en un último intento por mantenerse en ese nivel.
"Sentir algo nuevo con el uniforme", dijo Abreu, "definitivamente ayuda mucho a sentir que he hecho un reinicio".
¡Bryan Abreu acaba de propinar su ponche 500 en MLB! 👏 pic.twitter.com/m7AZHyPOnS
— MLB Español (@mlbespanol) August 5, 2026
Atribuir una recuperación al uso de las medias altas parece una locura, pero esto es béisbol, un deporte sinónimo de supersticiones que a menudo carecen de lógica o explicación aparente. En su momento más crítico, Abreu sintió que "simplemente tenía que cambiar" y probar algo —cualquier cosa— para empezar de nuevo. Terminó el mes de abril con una efectividad de 12.54 y sin un rol definido en el *bullpen* ni en el *róster* activo de Houston.
"No podemos arreglar el pasado, pero sí podemos cambiar el futuro", declaró Abreu la semana pasada. "Todo lo que venía haciendo iba en la dirección equivocada, así que teníamos que hacer algo diferente para que el futuro llegara de la mejor manera posible".
Abreu mantuvo esa actitud durante la etapa más desastrosa de su carrera. Superar esa situación ha ayudado a llevar a Houston a la cima de la División Oeste de la Liga Americana, al tiempo que rescataba a Abreu del abismo.
Abreu registra una efectividad de 1.93 desde el 3 de mayo, una racha de 34 apariciones que ha salvado su temporada y, tal vez, su estatus como uno de los mejores relevistas disponibles en el mercado de agentes libres del próximo invierno.
"Es un trabajador incansable; no se conforma con la mediocridad y busca dar lo mejor de sí mismo", comentó el cerrador Josh Hader. "Es el tipo de persona que quieres a tu lado pase lo que pase. Cuando tienes a alguien así, su actitud contagia y motiva a todos los que le rodean".
La recuperación de Abreu coincidió con el regreso de Hader de la lista de lesionados el 2 de junio. Desde entonces, solo los Medias Rojas de Boston —que han experimentado un resurgimiento— presentan una efectividad de bullpen más baja que la de los Astros.
Abreu y Hader han vuelto a convertirse en esa dupla intimidante para las entradas finales que Houston imaginaba durante los entrenamientos de primavera. El preparador (*setup man*) y el cerrador se han combinado para permitir apenas nueve carreras limpias en sus últimas 48 entradas y dos tercios de labor.
Abreu permitió 13 carreras limpias tan solo en sus primeras 11 apariciones. Ese desplome obligó a ceder entradas de alta presión a relevistas menos experimentados y dejó a Abreu frente al primer revés importante de su carrera en las Grandes Ligas. "Eso puede destruirte", señaló el lanzador zurdo Steven Okert. "Nunca sabes si volverán a la normalidad o a recuperar su nivel anterior".
"Para quienes no han vivido esas dificultades, la situación se vuelve más complicada; no saben cómo afrontarla".
La manera en que Abreu manejó la situación impresionó a quienes rodean a este afable lanzador derecho de 29 años, quien tiene mucho en juego esta temporada.
Este invierno, Abreu se convertirá en agente libre, instancia en la que podría asegurar una fortuna capaz de cambiar su vida y la de su familia. Entre 2022 y 2025, solo cuatro relevistas superaron a Abreu en la estadística de victorias por encima del reemplazo (WAR), según FanGraphs: Griffin Jax, Emmanuel Clase, Edwin Díaz y Devin Williams.
Díaz y Williams firmaron contratos como agentes libres por un valor de al menos 48 millones de dólares cada uno. Abreu no cuenta con la experiencia de ninguno de los dos como cerrador, pero iguala a ambos en rendimiento y dominio. Pagarle a Abreu una cifra similar no parecía descabellado, pero su desempeño en marzo y abril puso esa idea en serio peligro.
"Nunca lo vi decir: 'Dios mío, voy a ser agente libre'", comentó Katz. "Nunca pensé que estuviera pensando en todas esas cosas que realmente pueden desconcentrar a los jugadores, aunque probablemente lo hiciera. Nunca lo dejó traslucir".
"Tuvimos conversaciones para dejarle claro: 'Vamos a recuperar tu mejor versión y te necesitamos. Si este equipo y este bullpen van a funcionar, necesitamos al Bryan Abreu de siempre'".
Para lograrlo, primero había que demostrarle a Abreu que esa versión de sí mismo aún existía. Por eso intervinieron los entrenadores cuando Abreu intentó modificar el agarre de su característico *slider*. Revertir esta tendencia negativa no requería una transformación radical, sino simplemente corregir ciertos hábitos problemáticos que habían empezado a manifestarse.
Abreu otorgó 16 bases por bolas en sus primeras 11 entradas y un tercio. Al abrir demasiado el cuerpo durante el lanzamiento, fallaba con las rectas hacia el lado de su brazo de lanzar: altas y pegadas contra bateadores derechos, y alejadas contra los zurdos. Es común que los lanzadores desarrollen defectos en su mecánica, pero la forma en que Abreu entrena no facilita su corrección. Le gusta lanzar —y mucho—, y la mayor parte del tiempo lo hace sobre terreno plano.
Katz y el entrenador de lanzadores Josh Miller consideraron que sería más beneficioso para Abreu abandonar esa rutina y realizar todo su trabajo previo al partido en el montículo del bullpen. Simular una situación más cercana a un juego real le ayudaría a percibir los defectos —y las correcciones— en su mecánica de lanzamiento. Los entrenadores también colocaron un maniquí en la caja de bateo para zurdos, lo que permitió a Abreu trabajar en la secuencia de sus lanzamientos mientras implementaba los ajustes en su mecánica.
"Eso ha sido clave para encarrilarlo de nuevo", afirmó Katz.
La implementación del sistema ABS cambió la forma en que los bateadores enfrentaban a Abreu, un relevista que siempre ha dependido más de inducir swings a lanzamientos fuera de la zona (*chase*) que de un control preciso. Con el sistema de desafíos en vigor, los jugadores de toda la liga hacen menos swings, lo que pone a Abreu en una situación complicada.
En abril, Abreu lanzó strikes en solo el 51,7 % de sus envíos, logrando al mismo tiempo una tasa de swings fuera de la zona del 20,4 %; su promedio histórico en este aspecto es del 27,8 %. Para lanzar más strikes, Abreu sacrificó algo de velocidad en su recta. Su recta de cuatro costuras promedió 95,1 mph en abril y 94,4 mph en mayo, cuando la temporada anterior se situaba en 97,3 mph.
Había intentado de todo, incluso cambiar el agarre de su *slider* sin decírselo a nadie. Los entrenadores de los Astros de Houston lo detectaron gracias a las cámaras Edgertronic, corrigieron el error y convencieron aAbreu de que dejara de buscar soluciones radicales a sus dificultades. "No necesitamos reinventar la rueda", le dijo el asistente del entrenador de lanzadores, Ethan Katz.
Así que Abreu optó por un ajuste más sutil. Siguiendo la sugerencia de los entrenadores de lanzadores de Houston, Abreu incorporó un *cutter* (recta cortada) para atacar la zona de strike. Se trata de una variante de su recta de cuatro costuras y un lanzamiento que, según Abreu, puede "tomar y lanzar a través de la zona de strike con total libertad". Su compañero de equipo y amigo cercano, Cristian Javier, también está experimentando con este lanzamiento.
"Es un envío en el que confían mucho para atacar la zona, y ha sido una gran incorporación", comentó Katz. "Ha abierto un abanico de posibilidades".
Abreu lanzó su primer *cutter* el 2 de junio, en un partido contra los Piratas de Pittsburgh. En sus 23 apariciones posteriores, ha logrado colocar el 63,6 % de sus lanzamientos en la zona de strike. Solo ha otorgado ocho bases por bolas en esas 23 entradas y dos tercios, periodo durante el cual la velocidad de su recta de cuatro costuras ha ido aumentando gradualmente: promedió 96,1 mph tanto en julio como en agosto.
Tras alcanzar las 99,1 mph en una actuación este fin de semana contra los Padres de San Diego, Abreu sonrió ampliamente y dijo: "Ya era hora".
"Es la sensación que he estado buscando durante toda la temporada", afirmó Abreu. "Poder contar con ella, ayudar al equipo, seguir avanzando y salir a competir… es una sensación increíble".
Abreu es una de las personas más agradables del vestuario de Houston. Que mantuviera su actitud en medio de un desastre no sorprende demasiado, pero aun así resulta impresionante para un buen número de veteranos que se preguntaban si ellos habrían sido capaces de hacer lo mismo. Okert lo describió como algo "increíble: ver que nunca se venía abajo".
"Él nunca cambió", dijo Katz. "Siempre ha sido un gran compañero de equipo. Los demás lo admiran por su forma de trabajar, y creo que todos deseaban que superara esto. Todos lo han apoyado y, gracias a ello, él sintió el cariño, el afecto y todo ese respaldo necesario para acelerar el proceso".