Brayan Bello podría sorprender siendo el héroe anómimo de Boston en la segunda mitad

  • El lanzador dominicano tiene las condiciones para lograr restablecerse en la segunda mitad con los Medias Rojas.

Red Sox Mets Baseball
El pitcher Brayan Bello, de Boston Red Sox, puede rebotar en la segunda mitad y convertirse en un jugador clave. (AP Photo/Pamela Smith)

La primera mitad del derecho dominicano Brayan Bello fue para el olvido, pero mostró destellos suficientes para convertirse en una pieza intrigante e importante del cuerpo de lanzadores de Boston en la segunda mitad. Los Medias Rojas, con marca de 46-48 están a solo medio juego del tercer wild card, que ocupan Seattle y Minnesota, con 48-49. Los Medias Rojas llegaron a la pausa del Juego de Estrellas, con una hilera de nueve triunfos consecutivos.

Tras haber sido apartado de la plantilla en la primera mitad, el lanzador derecho de 27 años podría ser el brazo más importante de los Red Sox en la segunda mitad de la temporada.

En sus 13 apariciones (8 como abridor y 5 como relevista) en las Grandes Ligas esta temporada, Bello registra una pésima efectividad como abridor de 10.35, pero un excelente 0.90 como relevista en 65.1 entradas. Lo que ha impedido que Bello alcance la grandeza anteriormente es, en gran medida, su falta de capacidad para ponchar bateadores.

A pesar de haber perdido el favor del equipo, está en posición de convertirse en una especie de héroe anónimo si Boston logra llegar a la postemporada.

Una vez más, es fácil olvidar lo bueno que puede llegar a ser Bello. El año pasado parece un espejismo si se compara con sus números generales previos a 2025 y con lo que lleva de 2026. Sin embargo, tuvo una racha de 45 apariciones con una efectividad de 3.46 entre el 3 de julio de 2024 y el final de la temporada pasada.

En ese periodo, Bello logró sacar al menos un 'out' en la sexta entrada en 30 ocasiones. También acumuló 23 aperturas de calidad y permitió tres carreras o menos en 39 partidos.

No siempre tuvo actuaciones brillantes, pero mantuvo a los Red Sox competitivos en la mayoría de los juegos durante esa etapa.

Su cambio de velocidad suele determinar el éxito o el fracaso de sus salidas. Aunque a los Red Sox les gustaría ver una mayor diferencia de velocidad entre ese lanzamiento y sus rectas, el domingo desconcertó a los Mets registrando un promedio de 89.9 mph con dicho lanzamiento. Su cambio provocó nueve intentos de 'swing', de los cuales cuatro resultaron en abanicadas al aire (’whiffs').

Para un lanzador al que habitualmente le cuesta provocar abanicadas, que su cambio registre una tasa de 'whiff' del 44.4% —aunque haya sido en solo nueve intentos— representa un paso importante en la dirección correcta.

Acumula entradas, históricamente mantiene a los Red Sox en los partidos y cuenta con experiencia lanzando en encuentros decisivos. No se puede cambiar lo que ocurrió en la primera mitad de la temporada, y a estas alturas parece muy poco probable que termine con una efectividad inferior a 4.00. No obstante, posee una trayectoria y un pedigrí que la mayoría de la rotación actual de los Red Sox no tiene, a pesar de contar con lanzadores como Sonny Gray y Ranger Suárez.

Parte de lo que ha hecho que Bello sea tan impopular en Boston es su actitud.

Sin embargo, esos "problemas" están tremendamente exagerados. Es cierto que suele limitar su disponibilidad ante los medios —algo frustrante para un atleta profesional—, pero aparte de eso, ¿qué lo hace tan diferente de cualquier otro lanzador promedio cuando atraviesa dificultades?

Antes de 2025, parecía que Bello a menudo dejaba que pequeños contratiempos se convirtieran en problemas mayores. El año pasado, dio un paso importante al aprender simplemente a minimizar los daños. Este año parece haber perdido ese progreso, aunque principalmente cuando actúa como abridor. En ocho aperturas, registra una efectividad de 10.35 y una línea ofensiva de los rivales de .365/.435/.623.

Como relevista, ha logrado una efectividad de 0.91 en 29.2 entradas. Aunque es una muestra menor que las 35.2 entradas que lanzó como abridor, la proporción es casi de 50-50. Está claro que tiene capacidad para lanzar en las Grandes Ligas; simplemente existe un bloqueo que no logra superar en la primera entrada, donde acumula una efectividad de 16.88.

Si bien no ha dominado precisamente en el resto de sus actuaciones, una efectividad de 4.55 y un FIP de 4.20 resultan mucho más aceptables.

Pero volviendo a sus reacciones: ¿qué hay de malo en que un jugador muestre abiertamente sus emociones? Nunca ha surgido ninguna historia que sugiera que no es apreciado en el vestuario de los Red Sox. Es más, Jahmai Webster, de NESN, comentó durante la transmisión que su ética de trabajo tras ser enviado a las ligas menores fue algo que agradó a la organización.

Si lo peor que hace es lanzar el guante o golpear el cubo de chicles en el banquillo tras una mala actuación, ¿qué tiene eso de malo? ¿Acaso no demuestra que le importa?

Ciertamente, lo ideal sería que mantuviera la misma compostura y serenidad sin importar cómo vaya el partido, pero hay cosas mucho peores que podría hacer tras una mala salida que simplemente tirar el guante y mostrarse abatido.

Sobre el autor

Juan Mercado