Brasil: 7 años de sobresaltos

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Río de Janeiro, Brasil.-En 2007, un Brasil en pleno boom económico recibió con entusiasmo la concesión del Mundial-2014, un evento que debía amplificar su estatus de nueva potencia emergente.

Pero durante siete años, la preparación de la cita deportiva de mayor envergadura mundial, junto a los Juegos Olímpicos, en el país más grande de América Latina resultó caótica y costosa, convirtiéndose en ocasiones en una pesadilla enmarcada en un escenario de una economía en desaceleración.

Promesas no cumplidas, infraestructuras inacabadas, fricciones con la FIFA y una cadena de retrasos en la construcción de los estadios, junto a un histórico movimiento social en junio de 2013 en plena Copa Confederaciones, han convertido en un viacrucis el camino hacia el Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, donde acabará la competición el 13 de julio.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, expresa su confianza por la apertura del Mundial hoy, mientras que la misma es amenazada por una huelga de los empleados del metro de Sao Paulo, que traerá nuevos movimientos sociales y la siembra del caos en esta megalópolis de 20 millones de habitantes.