Hoy se conmemora el Blue Monday, considerado popularmente como el día más triste del año. Sin embargo, la falta de entusiasmo no se limita a una sola fecha, sino que puede extenderse durante los otros 364 días.
Según expertos, existen tres grandes “vampiros” que drenan la energía emocional: la queja constante, el caos interior y el miedo.
Así lo explica Andrés Pascual, director del posgrado sobre bienestar en las organizaciones de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y autor del libro El poder del entusiasmo, en declaraciones a EFE Salud.
El especialista sostiene que las personas nacen con una inclinación natural al entusiasmo, ya que el mundo ofrece innumerables motivos para la fascinación.
“Aunque el entorno no sea perfecto y claramente no lo es, tanto la sociedad que hemos construido como nuestro propio cerebro, experto en autosabotaje, terminan apagando ese fuego interior que es el entusiasmo”, afirma Pascual.
Los “vampiros” del entusiasmo
El experto señala que lo que realmente vacía nuestras reservas de energía no es el Blue Monday en sí, sino estos tres factores persistentes.
“Para potenciar el entusiasmo es clave gestionar bien la energía y, primero, identificar por dónde se nos escapa”, explica, justificando el uso de la metáfora de los “vampiros”.
La queja es el primero de ellos. Según Pascual, está profundamente instalada en la sociedad. Muchas personas creen que simplemente describen la realidad tal como es, pero en realidad se enfocan casi exclusivamente en lo negativo.
“No se trata de ver el mundo color de rosa, sino de aceptar lo que hay y dejar de desperdiciar energía luchando constantemente contra ello”, señala.
El segundo vampiro es el caos interior, provocado por un entorno saturado de estímulos: correos electrónicos sin leer, preocupaciones económicas, resultados médicos y múltiples incertidumbres.
Este desorden externo termina generando un caos interno que “desespera y bloquea”.
El tercer factor es el miedo. Aunque esta emoción es útil ante un peligro real, se vuelve problemática cuando deja de ser automática y se transforma en un sentimiento persistente que paraliza. Pascual destaca, sobre todo, el miedo al fracaso y, aún más, el temor a la opinión de los demás.
Las “estacas” para recuperar la energía
Para neutralizar a estos vampiros, Pascual propone utilizar las llamadas “pilas AAA”: aceptación, atención y acción.
La aceptación, aclara, no implica resignación, sino dejar de gastar energía luchando contra la realidad. “Esto es lo que hay, y desde aquí decido libremente cómo actuar. La aceptación nos convierte en seres libres”, sostiene.
La atención consiste en frenar la “centrifugadora de pensamientos” que nos mantiene anclados en el pasado o preocupados por el futuro. Para ello, recomienda prácticas como la meditación informal, que ayudan a fortalecer la presencia en el aquí y el ahora. “El entusiasmo y las oportunidades vitales ocurren en el presente”, afirma.
Finalmente, la acción es el paso que permite avanzar hacia los resultados. Para alcanzar el éxito, el experto subraya la importancia de combinar pasión y perseverancia en objetivos a largo plazo, siempre sin traicionar los valores personales.
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EFE
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