Bloqueo de celulares robados: una resolución  vieja presentada como noticia de 2026

Josefina Reynoso, secretaria de Seguridad Ciudadana.
Josefina Reynoso, secretaria de Seguridad Ciudadana.

El reciente anuncio del Ministerio de Interior y Policía sobre el bloqueo de 7,752 teléfonos celulares reportados como robados o extraviados, así como la validación en curso de otros 15,200 equipos, ha sido presentado como un avance en materia de seguridad ciudadana. Según la información oficial, la comisión ha recibido 23,082 denuncias remitidas por la Policía Nacional.

Sin embargo, desde una perspectiva técnica e institucional, conviene precisar que esta medida no constituye una nueva política pública de seguridad. Es, más bien, la aplicación tardía de un mecanismo ya existente.

El bloqueo de equipos mediante el código IMEI opera en la República Dominicana desde hace varios años. El país ingresó a la lista negra global de la GSMA en 2015 y, posteriormente, la Resolución núm. 041-2020 del INDOTEL obligaba a las prestadoras de servicios telefónicos a bloquear los celulares reportados como robados o extraviados. Esta disposición entró en ejecución en marzo de 2022. Desde entonces, más de 96,000 equipos han sido bloqueados.

En consecuencia, lo anunciado esta semana no debe leerse como una innovación institucional, sino como la puesta en marcha —con rezago— de una obligación que el Estado dominicano debía ejecutar de manera continua, coordinada y verificable.

La verdadera interrogante no es cuántos teléfonos fueron bloqueados, sino por qué 23,082 denuncias llegaron a acumularse hasta que una comisión especial comenzó a operar en abril. Si el sistema existía, si la normativa estaba vigente y si las empresas tenían una obligación clara, el retraso no puede atribuirse a la ausencia de una ley, sino a debilidades en la gestión, coordinación y supervisión institucional.

Más preocupante aún es la falta de información pública suficiente para conocer cuántos reportes quedaron fuera de este proceso, cuánto tiempo permanece activo un celular robado después de ser denunciado y cuándo serán resueltos los casos que todavía continúan pendientes.

El análisis no puede limitarse al bloqueo de un aparato. El problema de fondo son los robos y la persistencia de mercados ilícitos que encuentran oportunidades cuando la respuesta estatal es lenta. El robo de celulares constituye una parte relevante de esa realidad y alimenta una economía ilegal que continúa operando porque el Estado sigue actuando después de consumado el delito, no antes.

Si el bloqueo de un celular tarda semanas, meses o años, la medida pierde gran parte de su capacidad preventiva y disuasoria. Lo que desincentiva el mercado ilegal no es un bloqueo tardío, sino un sistema inmediato, automático, interoperable y transparente.

Por ello, INDOTEL debe publicar de forma periódica indicadores claros: denuncias recibidas, equipos bloqueados, tiempo promedio entre la denuncia y el bloqueo efectivo, casos pendientes y razones de rechazo o demora. Solo con datos verificables será posible evaluar si el sistema protege realmente a la ciudadanía o si simplemente administra un atraso acumulado.

La seguridad ciudadana no se fortalece presentando como novedad una obligación vigente. Se fortalece cuando el Estado previene, responde a tiempo, reduce los robos y evita que miles de ciudadanos pierdan su patrimonio mientras esperan una respuesta que debió llegar desde el primer día.

Sobre el autor

Josefina Reynoso

La Dra. Josefina Reynoso Chicón es experta en seguridad y defensa, mención política Estratégica y directora del Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (CESEDE).