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¡Bendito, Benito!

El pasado domingo, el artista puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, brilló en el medio tiempo del Super Bowl, una de las competiciones más vistas del mundo. La decisión de la NFL, asociación deportiva organizadora del evento, despertó críticas de quienes creen que la cultura es monolítica y se somete a criterios nacionales o estéticos predeterminados.

No soy oyente de su música, aunque debo confesar que recientemente escuché “Debí tirar más fotos” y me conmovió hasta las lágrimas, porque yo, como casi todos, tengo alguien a quien decirle eso. A pesar de desconocer su obra, me llaman siempre la atención aquellos que pretenden denostarla, porque sus críticas suelen evidenciar una visión polvorienta del arte y porque pierden de vista que algo relevante estará diciendo un cantante para lograr ser el más reproducido del mundo. Que no lo entendamos los que no lo escuchamos es otra cosa.

Y no sólo eso, Bad Bunny canta casi exclusivamente en español, lo que convierte a su música, guste o no guste, en una de las más importantes embajadoras de nuestra lengua.

Lo que me ha impresionado es, sin embargo, su indiscutible inteligencia. El domingo le tocó ofrecer la que será, probablemente, la función artística más vista este año. Lo hace en un contexto difícil para la comunidad latina en Estados Unidos. Pudiendo aprovechar la oportunidad para hacer un reclamo lleno de acritud, Bad Bunny decidió ofrecernos una celebración.

Tuvo la sabiduría de entender que las recriminaciones morales, por válidas que sean, no tienden a la unidad. Decidió demostrar que nuestras diferencias no tienen que traducirse en divisiones. Estando en la cúspide de su carrera, habló desde el nosotros, y no desde el yo.

Celebró una visión de la cultura en la que cabemos todos porque es diversa. Sin callar las dificultades que viven los latinos, mostró que el camino a seguir es uno lleno de alegría, resiliencia y reconciliación. Defendió la esperanza y afirmó que el amor es más fuerte que el odio.

Con esto, Bad Bunny demuestra que, aunque quizás no sea el representante que muchos quieren, sí es el que necesitamos. Y es que, en respuesta a la violencia y la exclusión, Bad Bunny no presentó ni una protesta ni un espectáculo, lanzó una proclama: que, juntos, la vida es una fiesta hermosa, y todos estamos invitados. Gracias Benito.

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