Bebidas con electrolitos ganan popularidad, pero expertos advierten sobre su consumo excesivo

Especialistas señalan que estos suplementos solo son necesarios en casos de ejercicio intenso o deshidratación, y alertan sobre posibles riesgos para la salud cuando se consumen de forma cotidiana

Botellas deportivas con fórmulas de electrolitos, cada vez más presentes en gimnasios y tiendas de bienestar.
Botellas deportivas con fórmulas de electrolitos, cada vez más presentes en gimnasios y tiendas de bienestar.

El creciente interés por las bebidas con electrolitos y suplementos de hidratación ha impulsado su consumo más allá del ámbito deportivo, convirtiéndolos en una tendencia dentro de la cultura del bienestar. Sin embargo, estudios recientes y especialistas advierten que su uso frecuente podría no ser necesario para la mayoría de las personas e incluso generar efectos negativos en la salud.

De acuerdo con reportes citados por Hello! Magazine, las búsquedas relacionadas con estos productos han aumentado en un 755 %, reflejando un auge entre personas que no practican actividad física intensa. Investigaciones de la Universidad de Harvard indican que esta tendencia responde, en gran medida, a estrategias de mercadotecnia más que a necesidades fisiológicas reales.

Los electrolitos son minerales esenciales como sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro, fundamentales para el equilibrio de líquidos, el funcionamiento muscular y la actividad nerviosa del organismo. Su principal función es ayudar al cuerpo a absorber y retener líquidos, especialmente cuando existe una pérdida considerable de minerales a través del sudor.

Estudios de instituciones como la Mayo Clinic y la Universidad de Stanford señalan que solo los entrenamientos prolongados —superiores a una hora y realizados en condiciones de calor— justifican la reposición adicional de electrolitos. En contextos de actividad leve o moderada, el agua suele ser suficiente para mantener una hidratación adecuada.

Cuándo se recomienda su consumo

Los especialistas coinciden en que las bebidas con electrolitos pueden ser útiles durante ejercicios intensos, deportes de resistencia o jornadas prolongadas bajo altas temperaturas, ya que ayudan a prevenir fatiga, calambres y disminución del rendimiento físico.

También pueden recomendarse en situaciones de deshidratación provocadas por vómitos, diarrea o consumo de alcohol, donde el organismo pierde minerales esenciales.

Investigaciones de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han demostrado que la reposición estratégica de electrolitos mejora la recuperación en atletas sometidos a calor extremo, aunque advierten que los beneficios desaparecen cuando se consumen sin necesidad médica o fuera de contextos de alta exigencia física.

La Organización Mundial de la Salud recomienda priorizar alimentos frescos para obtener electrolitos naturalmente.

Riesgos del consumo excesivo

Expertos advierten que el abuso de estos suplementos puede provocar problemas de salud. Un exceso de sodio puede generar retención de líquidos y aumento de la presión arterial, mientras que niveles elevados de potasio podrían alterar el ritmo cardíaco. Asimismo, el consumo excesivo de magnesio puede causar molestias digestivas y el de calcio afectar la función renal.

Un informe de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins señala que el uso indiscriminado de suplementos de electrolitos en personas sanas puede alterar el equilibrio mineral del organismo y aumentar el riesgo de hipertensión o arritmias.

Recomendaciones para un consumo responsable

Los especialistas aconsejan obtener los electrolitos principalmente a través de una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y alimentos integrales, ya que una dieta variada suele cubrir los requerimientos diarios del organismo.

Además, recomiendan respetar las dosis indicadas por los fabricantes y consultar a un profesional de la salud antes de incorporar estos productos de forma habitual, especialmente en personas con antecedentes cardíacos, renales o presión arterial elevada.

Estudios de la Universidad de Oxford concluyen que, en la mayoría de los casos, una dieta saludable es suficiente para mantener el equilibrio de electrolitos, por lo que la suplementación debería reservarse únicamente para situaciones específicas o bajo recomendación médica.