Bandex: ¿botín o desarrollo?
Con la aprobación senatorial del proyecto de ley de trasformación del antiguo BNV, hoy conocido con el rimbombante y pretencioso nombre de Banco Nacional de Fomento de la Vivienda y Producción (BNVF), en el Banco Nacional de las Exportaciones (Bandex), el proceso llega a su etapa final preparativa; un proceso que se inicio en 2010 a raíz de gestiones del gobierno de entonces con el Instituto para el Desarrollo de Corea (KDI-Corea del Sur).
Siempre ha sido extraño que en vez de procurar apoyo estratégico y técnico de exitosas instituciones latinoamericanas como el Banco Nacional de Comercios Exterior o la Nafinsa, ambas de México, o el BICE de Argentina, la CORFO de Chile, el BNDES de Brasil, entre muchos otros, las autoridades prefirieron una colaboración con una institución distante en el Lejano Oriente y culturalmente tan disímil.
Igualmente, en los medios financieros, empresariales y forjadores de opinión pública se cuestiona el porqué se ha preferido subsanar el intento fallido del BNVF con legislar para un nuevo banco transformado, llamado ahora Bandex, si los resultados podrían a ser los mismos a menos que se introduzcan cambios estructurales y cualitativos en el mismo.
Hasta ahora solo se ha discutido la viabilidad del futuro Bandex dentro del marco conceptual deseado en un proyecto de ley de transformación, y no en la razón derivada del conocimiento de la propuesta de su gobierno corporativo, sus estrategias de mercado, ejecución de la gestión de riesgos crediticios o la futura tesorería de la institución.
Pero estas limitaciones presentan una oportunidad extraordinaria para que el Poder Ejecutivo indique si el camino a seguir para el Bandex será nueva vez el de un botín político, o si por el contrario, veremos un banco de filosofía desarrollista, con gestión profesionalizada, directores experimentados y una visión clara de sus oportunidades y compromisos con la nación.
Esperemos a ver, ¿botín o desarrollo?
