Banco de ahorro vs. banca de apuesta

Frederich E Berges
Frederich E Berges

Hace pocos días el Banco Central de República Dominicana, en la persona de su gobernador, Lic. Héctor Valdez, puso en circulación los resultados de un interesante estudio que comprendió la primera encuesta de cultura económica y financiera en el país.

Esta encuesta sirve de base para poder determinar nuestro grado de bancarización, o sea la medida en que las personas y empresas realizan, y las canalizan, sus operaciones económicas a través de empresas del sistema financiero.

Es así como nos informamos que a septiembre de 2014 los dominicanos mantenemos vigentes más de 3.5 millones de tarjetas de débito, principalmente para cobrar nóminas, y casi 2.2 millones de tarjetas de crédito, para facilitar el gasto y consumo.

Estos datos son reforzados por las disposiciones recientes de la Junta Monetaria a favor de los subagentes bancarios y los microcréditos.

Pero esta realidad choca de frente con otra inverosímil y vergonzante realidad.

Es la de que en el país también hay unas 30,750 bancas de apuestas legales, y se presume, según fuentes periodísticas, que en realidad ya llegan a más de 60 mil.

¡Un país donde hay más puntos de apuestas que donde realizar sus transacciones económicas! Nuestra sociedad, con la promoción, respaldo y sanción del Estado, se ha convertido en el paraíso del juego legalizado con que tanto soñaron los gánsters de los años 30, 40 y 50.

Los dueños de banca, llamándose a sí mismos banqueros, cual si fuesen los intermediarios financieros que se les llama por igual, se han ido apoderando de una parte sustancial del ingreso del dominicano, sobre todo el de las clases socioeconómicas mas bajas.

Mientras en el país sigan proliferando las bancas de apuestas, el juego legalizado y el sueño de lo fácil, la verdadera bancarización, las del ahorro y la prudencia, siempre tendrá sus limitaciones.