¿Por qué el constante crecimiento del baloncesto dominicano en el ranking FIBA

  • El ranking mundial masculino de la FIBA publicado el 1 de septiembre de 2026 sitúa a República Dominicana en el puesto 21 del mundo y sexto de América, con 605.2 puntos.

Jean Montero, uno de los principales jugadores con que cuenta el equipo criollo.  Archivo
Jean Montero, uno de los principales jugadores con que cuenta el equipo criollo.

Santo Domingo. -El baloncesto dominicano atraviesa una etapa que invita al optimismo. La selección masculina ha demostrado que puede competir de tú a tú con rivales de mayor tradición internacional, y sus resultados en los clasificatorios al Mundial FIBA 2027 refuerzan la percepción de que República Dominicana está construyendo una presencia cada vez más sólida en el escenario continental.

Sin embargo, conviene establecer una precisión: el ranking mundial masculino de la FIBA publicado el 1 de septiembre de 2026 sitúa a República Dominicana en el puesto 21 del mundo y sexto de América, con 605.2 puntos.

Aunque esa posición confirma su pertenencia al grupo de selecciones relevantes del continente, la tabla consultada no refleja un cambio de puesto en esa actualización. Por tanto, es importante distinguir entre la mejora competitiva del equipo, la acumulación de puntos y el ascenso efectivo en la clasificación.

La pregunta de fondo, no obstante, va más allá de una posición: ¿qué explica el crecimiento del baloncesto dominicano y hasta dónde puede llegar?

Los factores que explican el progreso

El primer elemento es la calidad de la generación de jugadores. República Dominicana cuenta con una combinación cada vez más interesante de talento formado en el país, baloncestistas con experiencia en ligas extranjeras y figuras capaces de asumir responsabilidades en partidos de alta exigencia. Nombres como Karl-Anthony Towns, Al Horford —cuando está disponible—, Chris Duarte, Andrés Feliz y Jean Montero ilustran la diversidad de perfiles que ha enriquecido el baloncesto nacional en los últimos años, aunque su disponibilidad para la selección varía según el calendario y las circunstancias de cada jugador.

¿Por qué el constante crecimiento del baloncesto dominicano en el ranking FIBA
Andrés Féliz, uno de los hombres claves de la selección tricolor en eventos internacionales.

El segundo factor es la competitividad mostrada en las ventanas clasificatorias. Derrotar a Brasil en su propio territorio constituye una señal importante, porque obliga a competir bajo presión, controlar los momentos decisivos y responder ante un adversario con una tradición internacional superior. La selección dominicana ha demostrado que dispone de recursos para obtener victorias de esa naturaleza, en lugar de depender exclusivamente de actuaciones individuales.

También hay que reconocer el trabajo técnico de Néstor «Che» García y la importancia de mantener una identidad colectiva. La continuidad en las convocatorias, la disciplina táctica, la defensa, la capacidad para controlar el ritmo y la distribución de responsabilidades son aspectos que pueden marcar la diferencia en torneos donde el margen de error es mínimo.

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Néstor García ha dado otra dimensión al equipo dominicano.

Finalmente, el crecimiento no puede separarse de la experiencia acumulada. Cada clasificación mundialista, cada participación internacional y cada partido frente a rivales de primer nivel amplían el conocimiento competitivo del grupo. El reto consiste en transformar esas experiencias en resultados sostenidos.

Catar 2027: la prueba que puede cambiar el futuro

La segunda ronda de los clasificatorios americanos ofrece una oportunidad concreta. Según el sistema anunciado por la FIBA, siete selecciones de América obtendrán su boleto al Mundial de 2027: los tres primeros de cada grupo y el mejor cuarto lugar entre ambos. La República Dominicana comparte el Grupo E con Estados Unidos, Brasil, México, Chile y Colombia.

La proyección dominicana es favorable si el equipo mantiene su rendimiento y consigue cerrar los partidos que se presentan equilibrados. Pero no sería prudente dar por segura la clasificación: Estados Unidos y Brasil representan obstáculos de enorme exigencia, mientras México ha demostrado que puede complicar la lucha por los puestos disponibles.

Para consolidar sus aspiraciones, el conjunto dominicano necesita tres condiciones esenciales: disponer de sus principales jugadores en las ventanas decisivas, profundizar la rotación para soportar ausencias y mantener la regularidad frente a los adversarios que disputan directamente los mismos boletos.

Clasificar a Catar significa mucho más que participar en otro Mundial. Permitiría medir al equipo frente a las principales potencias, fortalecer la experiencia de sus jugadores y mejorar sus posibilidades de posicionarse entre las selecciones americanas con mayor proyección internacional.

Conclusión

La conclusión es clara: el baloncesto dominicano dispone de talento y argumentos para seguir escalando posiciones, pero el verdadero progreso se medirá por la continuidad de sus resultados. El ranking es un indicador valioso; la clasificación mundialista, una meta inmediata; y los Juegos Olímpicos, el objetivo que pondría a prueba la madurez definitiva del proyecto.

Sobre el autor

Justo De la Cruz

Periodista deportivo. Con más de 30 de ejercicio periodístico. Apasionado de lo que hace y amante de los deportes.