Cinco consejos para ayudar a los niños a afrontar la separación de los padres
La separación de los padres es un proceso complejo que puede generar una gran carga emocional en los hijos que, dependiendo de su edad y madurez, pueden experimentar ansiedad, miedo, tristeza o incluso culpa ante la nueva dinámica familiar.
De acuerdo a Zenaida Aguilar Vijande, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la mejor manera posible de ayudarles a afrontar este cambio es ofrecerles estabilidad, apoyo emocional y una comunicación clara.
A continuación, Aguilar Vijande presentan cinco estrategias clave para minimizar el impacto de la separación en los niños.
1. Mantener una comunicación clara y respetuosa entre los padres
Aunque la relación de pareja haya terminado, la responsabilidad compartida como padres continúa. Mantener un diálogo abierto y respetuoso es clave para coordinar la crianza y evitar tensiones que puedan afectar a los hijos.
Es recomendable establecer acuerdos sobre la educación, la salud y las rutinas diarias de los niños, asegurando que ambos progenitores estén informados y alineados en las decisiones importantes.
El uso de herramientas como correos electrónicos, aplicaciones de mensajería o agendas compartidas puede facilitar la comunicación en casos donde las interacciones cara a cara sean complicadas.
Lo más importante es que los hijos perciban que sus padres pueden gestionar la separación sin conflictos constantes.
2. Establecer normas y rutinas coherentes en ambos hogares
Los niños necesitan estructura y previsibilidad en su vida diaria. Cuando las reglas cambian drásticamente de un hogar a otro, pueden sentirse inseguros y confundidos.
Para evitar esto, es recomendable que ambos progenitores acuerden normas similares en aspectos clave como:
- Horarios de sueño y alimentación.
- Tiempo de estudio y deberes escolares.
- Normas sobre el uso de dispositivos electrónicos.
- Responsabilidades dentro del hogar.
Tener una rutina estable ayuda a los niños a sentirse más seguros y a adaptarse mejor a la nueva dinámica familiar.
En caso de que existan diferencias inevitables entre los hogares, es importante explicarlas con claridad para que los niños comprendan y se sientan cómodos con ambas estructuras.
3. Evitar que los niños se sientan obligados a tomar partido
Uno de los errores más dañinos en una separación es poner a los hijos en el medio del conflicto. Esto puede ocurrir de varias formas:
- Hacer comentarios negativos sobre el otro progenitor en su presencia.
- Pedirles que transmitan mensajes entre los padres.
- Hacerles sentir que deben elegir a uno sobre el otro.
Los niños necesitan sentir que pueden querer y relacionarse libremente con ambos padres sin ser juzgados o sentir culpa.
En los casos más graves, donde los menores son presionados a tomar partido, se pueden generar problemas emocionales a largo plazo, como ansiedad, baja autoestima y dificultades en sus relaciones interpersonales.
Es fundamental que ambos progenitores fomenten una relación sana y libre de conflictos entre los hijos y el otro padre o madre.
Si existen problemas de comunicación o convivencia, es recomendable acudir a mediación familiar o terapia psicológica para encontrar soluciones sin involucrar a los niños en la disputa.
4. Brindar seguridad y estabilidad emocional
El proceso de separación puede generar sentimientos de inseguridad en los niños, quienes pueden temer perder el afecto de uno de sus padres o enfrentar cambios drásticos en su vida cotidiana.
Para ayudarlos a sentirse más tranquilos, es recomendable:
- Explicarles la situación con un lenguaje adecuado a su edad, asegurándoles que la separación no es su culpa.
- Reafirmarles que ambos padres seguirán presentes en su vida y que su amor por ellos no cambiará.
- Permitir que expresen sus emociones sin temor a ser juzgados. Pueden sentir tristeza, enojo o confusión, y es importante validar esos sentimientos.
- Mantener contacto frecuente cuando los niños estén con el otro progenitor. Para los más pequeños, un peluche, una foto o una llamada telefónica pueden ayudarles a sentirse conectados con ambos padres.
El objetivo es que los hijos sientan que, a pesar de los cambios, tienen un entorno seguro y amoroso en el que pueden confiar.
5. Buscar apoyo profesional si es necesario
No todos los niños reaccionan de la misma manera ante la separación de sus padres, algunos pueden adaptarse con relativa facilidad, mientras que otros pueden experimentar ansiedad, problemas de conducta o síntomas depresivos.
Si se observan señales como cambios drásticos en el estado de ánimo, bajo rendimiento escolar, alteraciones en el sueño o dificultades en la socialización, es recomendable buscar ayuda profesional.
La terapia infantil o la terapia familiar pueden ser herramientas valiosas para ayudar a los niños a gestionar sus emociones y adaptarse a la nueva situación de manera saludable.
En algunos casos, la mediación familiar también puede ayudar a los padres a mejorar su comunicación y establecer acuerdos que beneficien a los hijos.
Actitud respetuosa y comunicación efectiva
La profesora Zenaida Aguilar Vijande afirma que la separación de los padres es un proceso difícil, pero con una actitud respetuosa, comunicación efectiva y un enfoque centrado en el bienestar de los hijos, es posible minimizar su impacto emocional.
Indica: «La clave está en proporcionarles un ambiente estable, libre de conflictos y lleno de apoyo emocional para que puedan afrontar el cambio de manera positiva».
En última instancia, afirma, lo más importante es recordar que, aunque la relación de pareja termine, el compromiso con el bienestar de los hijos debe continuar, asegurando que crezcan en un ambiente de amor y seguridad.
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