Aunque brinquen y salten
Hace unos días planteé la necesidad de remover la mata en el plano directivo del deporte dominicano, lo que de acuerdo a las murmuraciones causó disgusto a algunos directivos que se sintieron “heridos” por tanta “falta de consideración”.
La realidad es que por mucho que brinquen y salten perecerán en aguas profundas, dado que si no se los tragan otros peces de mayor tamaño, la propia fuerza de la gravedad los hará gotear como guanábanas, dado que ya no son tan convincentes de que se pueden seguir cogiendo los mangos bajitos, pero mucho menos, creer que los demás están ciegos y ellos son tuertos.
Y como se cree que en el reino de los ciegos el tuerto es el rey, es muy posible que esa creencia los haga entender que van a seguir intocables y que como jefes, los demás no podrán nadar en contra de la corriente.
La realidad es que ya el deporte dominicano debe avanzar, y el aspecto directivo es fundamental para mejorar en todos los sentidos.
Una dirigencia obsoleta es la peor retranca que puede existir para obtener el desarrollo de cualquier actividad.
Se podrán declarar en huelga de hambre como los candidatos de varias localidades que se sienten “estafados” por los resultados del pasado proceso electoral, pero la verdad es que lo mejor es que nadie les lleve ni un vaso de agua, para ver si perecen de inanición y renuncian de una vez por todas de sus funciones, porque como han arreglado las cosas, no hay fuerza humana capaz de hacerlos salir por las buenas de la dirigencia deportiva.
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