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Asistentes destacan impacto social y espiritual de La Batalla de la Fe

Santo Domingo.- Más allá de su carácter religioso, “La Batalla de la Fe” se ha consolidado como un espacio de renovación espiritual, reflexión social y reafirmación de valores para miles de personas que cada año se congregan en el Estadio Olímpico para iniciar el año dedicando su primer día a Dios.

El encuentro, encabezado por el pastor Ezequiel Molina, es percibido por los asistentes como una jornada de esperanza para la nación, en la que se elevan oraciones por la paz, la familia y el bienestar social.

En sus mensajes, Molina mantiene un enfoque que trasciende lo estrictamente espiritual, incorporando reflexiones de carácter social y político, con énfasis en el valor de la familia como eje fundamental de la sociedad.

Para los participantes, el evento representa mucho más que predicaciones y alabanzas.

Fermina Cuevas, asistente durante 28 años, define la concentración como “la fiesta del cristiano”, un espacio donde las enseñanzas de Ezequiel Molina inspiran a la comunidad a vivir con propósito, responsabilidad y solidaridad.

En el mismo sentido, Wilmer Ortega considera que “La Batalla de la Fe”constituye una renovación espiritual de esperanza para la nación, al tiempo que ejerce una influencia positiva en la opinión pública y reafirma la identidad de la comunidad cristiana y protestante, que cada año se congrega de manera masiva para expresar su fe.

Lea además también: Miles de cristianos llenan el entorno del Olímpico en espera de la Batalla de la Fe

Por su parte, Starling Novas, quien asiste desde su infancia, destaca la importancia de dedicar el primer día del año a Dios como una forma de reafirmar valores que fortalecen la vida personal y comunitaria.

Novas añadió que, en un país donde los eventos cristianos multitudinarios son cada vez más escasos, “La Batalla de la Fe” se consolida como un símbolo de libertad religiosa, expresión pública de fe y cohesión social.

A este sentir se suma Yenny Jiménez, quien señaló que asiste al evento desde el año 2000, primero como soltera y luego junto a su familia. Indicó que ha faltado en muy pocas ocasiones y definió la actividad como un espacio de gozo y renovación espiritual.

“Representa para mí la actividad cumbre del cristiano, como la gasolina para empezar el año. Tiene un gran impacto en la sociedad, tanto cristiana como en la sociedad en general, porque el mensaje que se transmite está lleno de valores que sirven de guía durante todo el año”, expresó.

Los asistentes coinciden en que el impacto del evento trasciende el ámbito espiritual, ya que fomenta el sentido de pertenencia, refuerza la identidad cultural cristiana y promueve un mensaje de esperanza y unidad.

Año tras año, la concentración se mantiene como un recordatorio de que la fe vivida de manera colectiva puede convertirse en un motor de cambio social, espiritual y cultural en la República Dominicana.

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Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en...

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