Así no se puede seguir
La diversificación es saludable siempre que se planifique.
Sin embargo, la falta de programación ha sido fundamental para que las cosas anden siempre “manga por hombro”.
El deporte ha sido una de las grandes víctimas de la improvisación, a pesar de los muchos esfuerzos que se han realizado en ese sentido.
Sin embargo, hay que admitir que, lamentablemente, es desde el seno de las propias instituciones ligadas a esa actividad donde más se torpedea para que los proyectos fracasen.
Es una especie de guerra permanente de grupos de poder dentro de un sector que debería ser ejemplo para los demás.
Nadie pone en duda que la actual administración ha iniciado un amplio programa de diversificación con eventos no tradicionales en el ambiente local.
Eso ha traído como consecuencia que por las históricas restricciones presupuestarias se descuiden actividades en deportes tradicionales que han sido soporte en eventos internacionales.
El Estado debe crear consciencia de que se requiere con urgencia una mayor inyección económica al deporte, que hoy atraviesa por una situación sin visos de mejoría. ¡Así no se puede!
