Así llegará el agua de Hatillo al Gran Santo Domingo: una conducción de 80 kilómetros y una nueva macrored

  • El proyecto contempla una toma de 5.5 metros cúbicos por segundo, una planta potabilizadora convencional, 80 kilómetros de tubería de 2,000 milímetros y otros 60 kilómetros de macrored para distribuir el agua en la capital

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Presa de Hatillo.

Santo Domingo.- El agua que se proyecta llevar desde el embalse de Hatillo, en Sánchez Ramírez, hasta el Gran Santo Domingo recorrerá un sistema de aproximadamente 80 kilómetros de conducción, antes de incorporarse a una nueva red de distribución que permitirá reforzar el suministro, especialmente en la zona norte de la capital.

La explicación fue ofrecida por Fellito Suberví, director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), durante la presentación del Programa de Seguridad Hídrica Presa Hatillo y Abastecimiento Sánchez Ramírez-Santo Domingo.

El proyecto está estructurado en tres grandes componentes: producción, transporte y distribución y tiene una inversión de US$750 millones e impactará a 3,2 millones de habitantes.

El agua comenzará en una toma dentro del embalse

Explicó que el primer paso será construir una toma en el embalse de Hatillo, diseñada para captar un caudal de 5.5 metros cúbicos por segundo.

Desde la toma, el agua será impulsada mediante una conducción de aproximadamente 2.4 kilómetros hasta una nueva planta potabilizadora.

La instalación tendrá capacidad para tratar esos mismos 5.5 metros cúbicos por segundo y utilizará un sistema de potabilización convencional.

Este primer componente comprende la toma de agua, la estación de bombeo, la conducción de impulsión, la planta potabilizadora y un tanque intermedio, es decir, que el agua no será enviada directamente desde la presa hacia Santo Domingo.

Detalló que primero será captada, bombeada, potabilizada y regulada antes de iniciar el largo recorrido hacia la capital.

80 kilómetros de tubería para llevar el agua a Santo Domingo

Sergio Pérez, representante del BID dijo que una vez producida el agua potable, sostuvo que comenzará el segundo tramo del proyecto: una conducción de aproximadamente 80 kilómetros de longitud, mediante una tubería de 2,000 milímetros de diámetro.

Esta infraestructura constituye el enlace entre la zona de producción y el sistema de distribución del Gran Santo Domingo.

El proyecto contempla que la conducción sea ejecutada mediante un esquema de diseño, construcción y operación, de manera que el contratista no solo tenga responsabilidad sobre la construcción de la infraestructura, sino también sobre su funcionamiento durante el período establecido.

La tercera etapa: cinco tanques y 60 kilómetros de macrored

Cuando el agua llegue al Gran Santo Domingo, entrará en el tercer componente del proyecto: el sistema de distribución.

Esta parte contempla la construcción de cinco nuevos tanques y aproximadamente 60 kilómetros de macrored (sistema principal de tuberías de gran diámetro destinado a conducir y distribuir el caudal de agua hacia los tanques de almacenamiento y las redes secundarias de diversos sectores).

La nueva infraestructura permitirá llevar el agua hacia sectores de la zona norte de la ciudad que han experimentado un importante crecimiento poblacional y urbano.

Entre las zonas prioritarias mencionadas por las autoridades figuran Los Alcarrizos y Pedro Brand, además de otras áreas del Gran Santo Domingo.

El representante del BID añadió que la intención es que la nueva fuente no solamente incremente la producción de agua, sino que exista también la infraestructura necesaria para transportarla, almacenarla y distribuirla.

Así se dividirá la licitación

Uno de los aspectos destacados por Pérez fue que la estructura técnica del proyecto tendrá una correspondencia directa con la estructura de contratación.

El primer proceso abarcará la producción de agua y la instalación de la conducción principal, bajo un modelo de diseño, construcción y operación.

En este bloque, el contratista tendrá responsabilidades durante un período de 20 años, incluyendo operación, mantenimiento y sustitución de activos, lo que significa que la responsabilidad no terminará cuando se entregue la obra.

El contratista deberá contemplar, por ejemplo, la sustitución futura de bombas, equipos electromecánicos y otros componentes que lleguen al final de su vida útil.

No ganará necesariamente la oferta más barata

El modelo de contratación también modifica la forma tradicional de evaluar las ofertas.

Según explicó el representante del BID, la evaluación no se concentrará exclusivamente en el costo inicial de construcción.

Se analizará tanto la inversión —el CAPEX— como los costos asociados a los 20 años de operación y mantenimiento.

Por ello, la propuesta seleccionada no necesariamente será la de menor precio, sino la considerada más conveniente tomando en cuenta el desempeño y el costo total del proyecto durante su vida operativa.

Las empresas deberán presentar, además, propuestas sobre la sustitución de equipos y otros activos durante el período de operación.

Habrá indicadores para medir el desempeño

En su presentación, destacó que el contrato establecerá indicadores clave de desempeño (KPI) para los diferentes componentes del sistema.

Estos parámetros permitirán medir aspectos como la calidad del agua, la producción comprometida y el consumo energético necesario para captar, bombear y potabilizar el recurso.

Uno de los elementos que serán evaluados será precisamente la eficiencia energética.

Cada empresa deberá indicar en su oferta cuánto consumo energético estima necesario para producir el agua, conducirla hacia los tanques intermedios y someterla al proceso de tratamiento.

El pago correspondiente al consumo energético estará condicionado al cumplimiento de los parámetros establecidos en el contrato.

La tubería tendrá una licitación separada

La adquisición de los materiales para la conducción principal no estará incluida en el mismo contrato de diseño, construcción y operación.

Pérez explicó que el suministro de la tubería de fibra de vidrio y sus componentes será objeto de un proceso de licitación separado.

De esta manera, el proyecto tendrá diferentes procesos contractuales que se complementan entre sí.

El sistema de Santo Domingo tendrá otro esquema

El componente correspondiente a Santo Domingo, que incluye los cinco tanques y la macrored, tendrá un esquema diferente.

En este caso se contempla diseño y construcción, dijo que seguido de un período de operación de aproximadamente 18 meses, tras el cual la infraestructura será transferida a la CAASD.

La razón, según explicó el representante del BID, es que esta parte del sistema estará estrechamente vinculada con las labores diarias de operación y mantenimiento que realiza la corporación.

Más de US$600 millones en los principales componentes

Durante la presentación se ofrecieron cifras preliminares de los diferentes bloques de contratación.

El primer bloque, relacionado con la producción, tendría un monto aproximado de US$148 millones. Mientras que el segundo, correspondiente a la conducción, rondaría los US$200 millones.

Para las obras de infraestructura de distribución y los tanques se estiman aproximadamente US$156 millones.

A estos componentes se suma el proceso relacionado con el suministro de tuberías y otros elementos del sistema, dentro de una estructura global que supera los US$600 millones en costos de los principales componentes de contratación.

La inversión total anunciada para el Programa de Seguridad Hídrica Hatillo y Abastecimiento Sánchez Ramírez-Santo Domingo asciende a aproximadamente US$750 millones.

Sobre el autor

Eymi Silvestre

Periodista del área económica.