Arqueología submarina

Wilfredo Mora NUEVA
Wilfredo Mora

El pasado 19 de febrero fue la conferencia dictada por el arqueólogo marino, doctor Jean Sébastian Guibert, un interesante profesor de la Université des Antilles, con sede en Martinica.

El tema en cuestión fue “ Arqueología de los navíos militares en el Caribe: Antillas Menores/República Dominicana: siglos XVIII y XIX. Pero, en general, trató de la arqueología submarina, de los pecios de las Antillas Menores y República Dominicana. Fue auspiciada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Jean-Sébastian Guibert es profesor titular en la Universidad de las Indias Occidentales Francesas y se especializa en historia marítima y arqueología. Es autor del libro basado en su tesis doctoral, ´Mémoire de mer océan de papier Naufrage risque et fait marítimo à la Guadeloupe´ (mi-XVIIe-mi-XIXe siècle), publicado por Presses Universitaires de Bordeaux, en 2020, y codirige, con Boris Lesueur, la serie Histoire marine des Antilles en L’Harmattan, que incluye Navigations militaires aux Antilles (1620-1820) (2019) y Entre Exclusif et interlope, les Navigations Commerciales aux Antilles (1600-1830) (de próxima publicación en 2022). Entre 2015 y 2019, dirigió la excavación, que duró varios años, de la goleta Anémone, construida en Bayona, en 1823, y que naufragó frente a Les Saintes, en 1824.

Jean Sébastian Guibert nos muestra un interesante punto de la vista de la arqueología submarina; define esta rama de la arqueología de acuerdo a “las relaciones de los hombres con el medio marítimo en el pasado”. Y por supuesto, tratándose de una ciencia con protocolos específicos, en las Antillas francesas, región donde reside, y en cualquier lugar, para que esta se realice en serio, es obligatorio ser buzo profesional para trabajar esta ciencia. Fue un espacio de lo más interesante, con menciones concretas de los navíos y de los sitios arqueológicos en que se encontraban. Nos hizo pensar lo mal que está la disciplina, sin arqueólogos subacuáticos titulados.

En un primer punto, trató de las causas de los naufragios militares, y los resultados de la “excavación de rescate submarino” del navío Anémone en las costas de Guadalupe, en la que trabajó durante 5 años junto a un equipo. Hay que enumerar a la guerra, las batallas navales, los hundimientos y los errores de navegación. Luego, cómo a partir del naufragio se pasa a la formación del sitio subacuático, lo que implica conocer a profundidad el tipo de vestigio, tipo de naufragio, el contexto favorable a la conservación de los vestigios, los tipos de fondos, de sedimentación, profundidad, inclinación, o si ha sido saqueado con anterioridad al hundimiento del navío.

¿Para qué la arqueología subacuática estudia estos los sitios de pecios en nuestros litorales? Es importante hacer un inventario y conocer la cultura material encapsulada en los barcos abandonados en el mar territorial de las Antillas, y creo que, por primera vez, de nuestra isla.

Sobre la riqueza de los fondos marinos de República Dominicana, el estudio del profesor Guibert mostró mapas que identifican zonas de posibles naufragios como Montecristi, Samaná, Miches, La Altagracia, San Pedro de Macorís, Santo Domingo, entre otras.

Estas zonas corresponden a los siglos XVII, XVIII y XIX.
Para concluir –y en realidad son reflexiones del académico arqueólogo–, es importante saber que no podemos seguir indiferente al número de navíos hundidos en nuestras costas; que se necesita estudiar de manera comparativa y arqueológica estos navíos franceses y locales; y está el desafío de encontrar otros pecios de navíos militares en la zona.