La celebración de los simpósium y reuniones académicas sobre patrimonios culturales y antropología abundan en todas partes del mundo. Grande es nuestro regocijo, que para las ciencias físico-forenses se haya producido esta primera iniciativa de celebración de un encuentro local sobre el patrimonio funerario, en el que debatieron sobre los proyectos y las realizaciones existentes en el campo de los cementerios.
Nuestro agradecimiento a la Red Dominicana de Patrimonio Funerario, y a su “V Encuentro Dominicano de Cementerios Patrimoniales: el Patrimonio Funerario, Oportunidad frente a Oferta turística y Proyectos Educativos”, donde se debatieron variadas presentaciones durante la jornada, celebrado en fecha 20 de junio de 2026 en el Centro Cultural Macorisano, en la ciudad de San Pedro Macorís, con sus numerosas iniciativas de carácter patrimoniales y conclusiones sobre la razón antropológica de los cementerios, obliga a oficializar el concepto de “patrimonio funerario”.
El patrimonio funerario comprende el “conjunto de bienes, espacios, monumentos, objetos, tradiciones y prácticas relacionadas con la muerte, los ritos funerarios y la memoria de las personas fallecidas, que poseen valor histórico, cultural, artístico, religioso o social” y turístico. Este encuentro de expertos, con la experiencia y la investigación puesta en marcha, nos ha transmito una voluntad que advierte que el patrimonio funerario debe ser valorado, restituido, destacando la necesidad de ampliar y actuar de manera planificada, coordinada, en el ámbito de la gestión patrimonial.
Desde la antropología física-forense, el estudio de los cementerios destaca por la forma de las exhumaciones de restos humanos, los cuerpos enterrados en los cementerios, a veces de manera clandestina, o el estudio de cementerios antiguos o fosas comunes para reconstruir acontecimientos de carácter político, conflictos armados o violaciones de derechos humanos.
Los arqueólogos forenses no inciden todavía en nuestro medio profesional judicial. La razón: está muy descuidada la profesión de arqueología. Al punto que se puede decir que en los últimos años nadie se tituló de esta carrera.
Mientras mantenemos como herramienta a la arqueología, en lo forense es muy útil para la identificación de individuos en el esclarecimiento de la causa de muerte; las propuestas de exhumación con metodología arqueológica, a partir del estudio de fosas de restos humanos, en guerra, en eventos de desastres naturales o en ejecuciones extrajudiciales o sumarias, es crucial para que un arqueólogo documente y dictamine de manera clara y objetiva las características observadas in situ, ya que de no seguir esta metodología se perdería el contexto o registro arqueológico.
Mientras eso ocurre, un nutrido grupo de expertos de la antropología, la historia, el derecho y la ciencias sociales nos ha aportado un magnífico material sobre cementerios patrimoniales, y lo ha hecho con tan loable esfuerzo que el material que aportaron los expositores del V Encuentro Dominicano de Cementerios Patrimoniales ha sido admitido en la revista de antropología física-forense de República Dominicana, ya que la conservación del patrimonio funerario, a partir de las informaciones ofrecidas en sus exposiciones, contribuyeron a documentar y preservar el contexto arqueológico, aportando información actualizadas sobre las costumbres funerarias, la salud y el modo de vida de las poblaciones del pasado.
El país no puede rezagar más tiempo el desarrollo de las antropologías que fortalecen el conocimiento del patrimonio, en general. Este tipo de convocatorias pertenecen a las universidades, a los museos, para una mayor diversificación y selección de grupos de investigación antropológica. Desafortunadamente no es funcional ni la Escuela de Antropología, ni el área de antropología física del Museo del Hombre Dominicano. Desde 1973, el país espera crear la Escuela de Arqueología.