Arqueología forense
En el país existen varios yacimientos arqueológicos, estos han sido reportados, pero no estudiados todavía. De los más portentosos arqueólogos dominicanos, a los que tenemos que agradecerles estos estudios, están: Emilie de Boyrie de Moya -el pionero entre todos ellos-, Fernando Morbán Laucer, Manuel de Js. Mañón Arredondo, Luis A. Chanlatte Baik, Marcio Veloz Maggiolo y Elpidio Ortega Álvarez, entre otros.
Es impresionante la cantidad de material arqueológico que evidencia la existencia de una zona o yacimiento, que es el nombre como se designa al terreno localizado.
Asimismo, la Arqueología forense, se determina por la participación de un equipo especializado de peritos para ´recrear la escena de un crimen´ indagando en toda una zona, haciendo un trabajo similar al que se hace en las excavaciones arqueológicas.
Esta escena puede ser: civilizaciones prehistóricas, cementerios, fosas y lugares de enterramiento, y hasta edificios quemados donde todo apunta al uso de técnicas de excavación.
Gracias a las técnicas de la Arqueología forense es posible determinar los métodos que se utilizaron para ocultar los cadáveres.
Es decir, sirve para definir si fueron cremados y también si fueron depositados en cementerios sin registros oficiales; se han examinado cuerpos cuyos registros administrativos eran falsos, especialmente en las dictaduras, en donde igualmente se llevaban a cabo registros paralelos, para saber a quiénes habían desaparecidos.
Lo contrario de la Arqueología forense es emplear procedimientos (con tractores y herramientas destructoras parecidas) que destruyan las evidencias y hagan poco probable la identificación de los restos óseos encontrados.
Para recoger los datos y establecer una identificación, los antropólogos forenses utilizan un equipo especializado y diversas técnicas de excavación, como el estudio de las tasas de descomposición de la materia orgánica circundante o la profundidad y características de estratos superiores de sedimentos.
Cuando se quiere probar la ´temporalidad´ de un crimen, el testimonio de arqueólogos forenses es muy valioso; la Arqueología forense es a método capaz de construir una imagen realista de la escena de un crimen.
Habiendo localizado las sepulturas en algún cementerio clandestino, fosa común o donde los testimonios o señales hayan permitido encontrar el lugar, las técnicas de excavaciones empiezan dividiendo las sepulturas en cuadrados que se marcan con una cuerda.
Este método es muy adecuado para extraer informaciones sobre las costumbres de los sepultureros, los objetos personales encontrados, la profundidad de la fosa, la posición en que se encuentran los restos.
El equipo que se utiliza contribuye a remover las capas superficiales del terreno, y jamás está permitido tocar los huesos con las manos, sino con herramientas que lo exponen tal y como fueron enterrados. Sobre una plancha colocada al borde de fosa es posible recoger elementos como balas u objetos personales, que en la excavación de equipos grandes pasaron desapercibidos.
Una fosa se divide en secciones; estas se marcan con letras y con colores. Así cuando se utiliza la vara de medir (metro), llanas, espátulas y brochas, balde y pala, se documenta el contenido de lo descubierto de forma que sea claro a qué sección pertenece.
Después viene el período de laboratorio, para examinar los huesos y las evidencias que involucran pruebas enterradas. Las s excavaciones arqueológicas forenses, se asocian a otras técnicas, como la entomología y botánica forense, que comprende el estudio de plantas, semillas, cenizas o insectos alrededor de la zona de enterramiento.
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