Argentina está inmersa en la elección presidencial más reñida desde el retorno de la democracia en 1983.
A menos de dos semanas de que el país lleve a cabo una segunda vuelta sin precedentes para elegir al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, el gobierno de Argentina hace todo lo posible por apuntalar la moneda para dar al candidato del partido gobernante, Daniel Scioli, su mejor probabilidad de derrotar a Mauricio Macri.
Esto llevó las reservas en moneda extranjera hasta un mínimo en nueve años, generando alarma entre los inversores ante el hecho de que el Gobierno está poniendo en peligro la salud de la economía a largo plazo por un rédito político cortoplacista.