Aquí na’ e na’
La realidad es que estamos en un país donde na’ a na’, debido a las faltas de reglamentaciones. Ayer me sorprendí, aunque sabiendo lo anterior, no debo hacerlo, al recibir una nota de prensa en la que se promueve al niño Wander Franco, de apenas 13 años, como una futura superestrella de las Grandes Ligas.
La promoción de ese jovencito está a cargo del cubano Rudy Santín, de la MVP Sports Management and Consulting Agency, quien en la misma nota admite que: “Wander es sobrino del estelar torpedero de los Angelinos Erick Aybar, que ya forma parte del programa de trabajo…”. Cómo se explica que un niño de 13 años esté cumpliendo con un programa de trabajo.
La estructura física de un niño no está formada a los 13 años, razón por la que sus tendones son muy blandos, y al cumplir con una carga de trabajo que no sea la adecuada para su edad, puede sufrir lesiones irreversibles.
Usted ni en sueños se imagina el programa de trabajo que ese niño, de sólo 13 años, deberá agotar para cumplir en alcanzar los pronósticos que tienen los representantes de esa agencia, que quizás les importarán muy poco los daños psicológicos y físicos que le queden en caso de no alcanzar la meta propuesta, pero como aquí no existe ningún tipo de control, nada le pasará.
Lo peor de todo es que los padres del niño, Wander Fernández Franco y Nancy Yudelka de Franco, en la nota le otorgan el aval, ya que dicen que lo colocan en las manos de Santín para pulir todo el talento que tiene. Es decir, “fájalo a trabajar que tiene nuestra aprobación”.
Los padres de Wander deben entender que no están en el camino correcto y nadie que lo apruebe, porque a esa edad los niños tienen que ver la práctica del béisbol como una diversión, jamás como un trabajo.
Las habilidades naturales de Wander, pulidas a su tiempo, lo llevarán a convertirse en la estrella del béisbol que deba de ser.