Aprovechemos la caída de precios del petróleo

Frederich E Berges
Frederich E Berges

El fenómeno reciente de la caída en los precios del petróleo está provocando pánico entre algunos, pero a su vez, tremendo alivio para otros.

El nivel de precios actual, de alrededor de US$83 dólares el barril, difiere sustancialmente de los niveles cercanos a los US$105 dólares que vimos a mediados de año, significando desde entonces una reducción de más de un 25% en su nivel de precios.

La caída estrepitosa de los precios en los mercados mundiales se debe a varios factores, comenzando con la ya esperada especulación a raíz de los avances del grupo militante llamado ISIS en el mundo árabe, de quienes se sospechaba inicialmente podrían interrumpir el flujo de petróleo desde Medio Oriente.

Por otro lado, los EE. UU., quienes 9 años atrás importaban el 60% de su demanda, hoy en día solo importan el 30%. Además, ha influido el levantamiento del embargo a las exportaciones desde el Irán. En síntesis, la producción actual excede los niveles de la demanda.

Esta caída de precios lastimará aun más la economía de Venezuela, de la que se dice está al concluir la venta de su cartera de préstamos bajo el esquema PetroCaribe a un banco de inversión, y cuyas reservas en divisas se ahogan bajo el peso de la agigantada deuda externa.

Las reducciones también lastimarán a otros productores, como el caso de Rusia y la propia Iraq.

Pero la baja también es un alivio y sobre todo una oportunidad, especialmente para nuestro país, el cual perfectamente pudiera aprovechar dicha oportunidad y mediante operaciones de ingeniería financiera asegurar un abasto futuro a precios reducidos, que se traduciría en menores costes energéticos y de transporte, aliviando la economía popular y permitiendo el desarrollo de una economía más competitiva.

El daño que se les presenta a unos, podría ser la oportunidad para beneficiarnos otros.