Anny Fernández, una joven dedicada a enseñar ballet

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Santo Domingo.-Al ritmo de música de Chaikovski o Mozart la Academia de Artes Anny Fernández enseña, educa y forma a niñas en el área de la danza o ballet clásico.

Con nueve años dedicada a la enseñanza de este arte, Anny Fernández, quien es bailarina profesional, logra que su salón sea más que un espacio para bailar, también hace que sus alumnas aprendan ballet de forma dinámica y divertida.

Fundada el 28 de agosto de 2014 en la calle E, Lucerna, número 9, carretera Mella, del municipio Santo Domingo Este, la Academia de Artes Anny Fernández inició sus labores con la visión de impartir clases de ballet, pintura y flauta.

Sin embargo, el público sólo acogió el ballet, obligando a su fundadora a abandonar las demás disciplinas.
En la actualidad cuenta con una matrícula de más de 60 niñas, con grupos abiertos de diferentes de edades.

En esta escuela instruyen niñas desde los dos años y medio hasta los quince, iniciando con lecciones de Movimiento Creativo, Preballet, Composición coreográfica básica y Ballet Clásico hasta el primer año.

Al iniciar cada niña es evaluada con la finalidad de conocer la edad física y mental, además de evaluar el nivel de reacción corporal ante las exigencias que implica la danza.

“Nuestras niñas toman clases de ballet clásico en teoría y práctica, algunas son niñas pequeñas, pero la teoría que le imparte la profesora Kiara Soto son clases entretenidas para que ellas aprendan el ballet con juegos, con dibujos y de esa forma pongan a volar la imaginación”, expresó Fernández.

El ballet es una forma de danza cuyos movimientos deben ser armónicos, estos se basan en el control absoluto del cuerpo, por lo que la maestra recomienda entrenamiento y estudio desde temprana edad.

Bailarina de jazz

Anny Fernández
Anny Fernández / Foto de Alberto Calvo

La también bailarina de jazz trata de incorporar en la educación de sus estudiantes la actitud, constancia y sensibilidad en el ballet como disciplina necesaria.

“Yo aquí doy ballet como lo dice la academia. Sin embargo, yo quiero dar una formación integral a mis niñas, ya que deben ser disciplinadas, que es una de las reglas básicas del ballet”, manifestó.

Fernández explica que “dentro de la teoría se hacen actividades de expresión corporal para que las niñas manejen los gestos y el dominio al miedo escénico, ya que el ballet les quita ese pánico a través de presentaciones, dándoles seguridad y aumentando su autoestima”.

Asimismo, recomienda el ballet para mejorar trastornos ortopédicos como enderezar los pies torcidos, tobillos débiles, pies rotados y darle resistencia a las piernas.

Para el ballet las niñas utilizan un uniforme confeccionado por Castia Fortuna e identificado que consiste en un Leotard y falda de color negro, medias o mallas rosadas, zapatillas rosadas con un moñero en la nuca.

Existen diferentes tipos de ballet como son el clásico, el cortesano, de acción, romántico, la danza española, entre otros.

Asimismo, hay diferentes métodos utilizados en el ballet, Fernández  utiliza el método Vaganova ruso en él que se busca que las niñas aprendan a sensibilizar el cuerpo y flexibilizar las piernas con el movimiento.

El ballet

La historia de la danza clásica indica que el ballet a nivel mundial surgió en la Italia del Renacimiento y fue en Francia durante el reinado de Louis XIV, apodado “Rey Sol” que surge la necesidad de la profesionalización.

Mientras que en República Dominicana el ballet aparece en la década de los años 40, con la presealumnasncia en el país de la profesora Herta Brauer, de origen austriaco.

Brauer fue la primera profesora de ballet que tuvo el país. Sin embargo, permaneció poco tiempo y en su lugar llegó la maestra Magda Corbett.

 

Motivación a las pequeñas bailarinas

Con el objetivo de obtener mejores resultados en el aprendizaje de las niñas, Anny Fernández creó el programa ¨Bailarina por un mes¨, que busca promover la responsabilidad dentro y fuera de la academia.

“Las niñas deben ser aplicadas en casa y en las clases, según su comportamiento la evaluamos y si cumplen los requisitos se ganan una estrella de oro y las niñas que más estrellas acumulen son bailarinas del mes”, dijo.

Para llevar a cabo este programa la profesora cuenta con la ayuda de los padres, quienes observan el comportamiento fuera de la academia. Las niñas ganadoras reciben regalos  y son homenajeadas.

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Las niñas aprenden ballet además de recibir una educación integral en valores Leonardo Castillo

Ejemplo de jóvenes emprendedores

Anny Fernández destaca que ser joven no es un motivo para no lograr los proyectos que el ser humano se traza.

“Yo soy bailarina, empecé a bailar desde los tres años y doy clase desde los 14, en un principio a mí lo que me gustaba era bailar, pero cuando inicié a tomar clases con mi tía Susana Fortuna, quien me orientó y me enseñó, sentí que esa era mi vocación”, expresó.

Asimismo, narra cómo disfruta enseñar su gran pasión “me encanta enseñarle a las niñas, pero más ver como ellas evolucionan, como aprenden, ese tipo de cosas me motivaron a que eso era lo que lo quería hacer y junto a mi familia formé la academia”.

“Uno piensa en grande, pero al final todo es paso a paso, quiero que los grandes bailarines me conozcan y sepan lo que yo ofrezco”, recalcó.

Mientras que las demás escuelas de ballet se preocupan por mantener la estética y el garbo de este baile, la maestra con seguridad afirma que además de dar clases de ballet su meta es transmitir valores que la sociedad va perdiendo

“Aquí yo quiero que ellas tomen una formación integral en valores y hay que ponerlos en alguna actividad extracurricular para que se desarrollen”, concluyó.

 

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