Lunes, 26 de agosto, 2019 | 1:19 am

Ammar Ibrahim, sirio que afirma “difícilmente” otro país sea tan acogedor como este

Inicios. Vino aquí hacer una especialidad en 1992, probó y se quedó. Impresión. Le fascinó el color verde del trópico y el clima; les dice a los que vienen que aquí se valora el trabajo.

Ammar  Ibrahim, director general del  Inden, conversa con uno de los cerca de   500 pacientes que acuden allí diario, donde se ofrecen  unos mil servicios.  JOSÉ DE LEÓN
Ammar Ibrahim, director general del Inden, conversa con uno de los cerca de 500 pacientes que acuden allí diario, donde se ofrecen unos mil servicios. JOSÉ DE LEÓN


SANTO DOMINGO.-“Usted va a otro país, pregunta por una dirección, y quizás le voltean la cara, aquí la gente le indica y hasta deja de un pronto el trabajo y va y lo lleva”.

Ese testimonio es de Ammar Ibrahim, director general del Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición (Inden), originario de Siria, quien desde hace 27 años hace vida en el país y asegura que difícilmente en el mundo se encuentre otra sociedad tan acogedora como la dominicana.

El cirujano general de pie diabético y endocrinología-tiroides, quien además es catedrático en la Universidad Iberoamericana (Unibe), cuenta que vino al país motivado por las vivencias de su abuelo materno, quien estuvo aquí desde 1950 hasta la Revolución de Abril de 1965.

Ammar Abrahim, quien asegura la delincuencia es mundial.

Ammar Abrahim, quien asegura la delincuencia es mundial.

Ibrahim, quien salió de Siria en 1991, de un pueblo pequeño de unos 2 mil habitantes donde es una tradición emigrar, cuenta que en diciembre quedan allí casi los adultos mayores, mientras en verano el pueblo se llena de visitantes. Lamenta que hoy los terroristas han destruido sus ruinas e historia.

Su padre era profesor y tuvo tres hijos con su mamá, dedicada a los negocios. El mayor de sus hermanos es ingeniero agrónomo y el pequeño administrador de empresas hotelera y él, que es el segundo, desde que se graduó de médico se interesó por una “aventura” y hacer una especialidad que lo trajo acá.

Inicios

Al llegar se encontró a don Martín Gómez, quien lo tomó como su hermano, y a través de él se relacionó con el ginecólogo Luis Richardson, quien le presentó al ilustre cirujano Rubén Andújar Pimentel, quien dirigía la residencia del “Morgan”, y lo convencieron para que hiciera la especialidad en este hospital.

Recuerda que casi no hablaba español, hizo la reválida de su título en la Universidad Autónoma de Santo Domingo e inició esa especialización en 1992. Dos años después se casó en Caracas con su hoy su esposa, una psicóloga venezona hija de padres árabes, también inmigrantes. Ella vino desde entonces y tienen dos hijos profesionales.

Para 1996, al concluir la especialidad conoció al doctor Jorge Abraham Hazoury, fundador del Inden, quien tenía una plaza en ese hospital. “Recién graduado no tenía planes de regresar a Siria y me dije: Déjame probar, el doctor Hazoury me puso la mano en el hombro y parece que me ensalmó, hasta el momento sigo aquí”, comentó el galeno que desde hace doce años está al frente de este hospital.

“Tacañería en RD”

Para Ammar Ibrahim, la migración es uno de los desafíos más difíciles que puede enfrentar un ser humano, al entrarse en otra cultura, idiosincrasia, según la localidad geográfica o la religión que practique.

Recuerda con jocosidad lo complicado que le era dominar el español e interpretar el lenguaje corporal de los dominicanos, pero aprendió en el camino.

Lo más chocante era cuando alguien le hacia señas tocando con los nudos de los dedos de su mano derecha y se daba duro el codo izquierdo, para indicarle que otra persona era tacaña.

“Lo más duro era pronunciar la erre (R) por (L) y decía: comel en vez de comer, quería escribir y preguntaba ¿cómo es?, comel o comer? Igual se le complicaba a la hora de recetar a los paciente.

Hoy, a carcajadas, se goza esas expresiones coloquiales del dominicano. Entiende que todo tiene su recompensa, y la de él es la acogida que le han dado.

Aportes

Cuando entró al Inden, fundado en 1982, la diabetes en el país era de un seis por ciento y hoy es de un 13.45% de la población.

Dado el crecimiento de esa enfermedad mejoró el servicio, que apenas se brindaba hasta el mediodía. “Seguimos la línea del fundador junto al equipo que me acompaña y logramos modernizar el servicio; inauguramos la clínica de pie diabético con 26 habitaciones, área de quirófano y sala de espera en la que caben cien personas sentadas”, detalló orgulloso, tras asegurar que han marcado un antes y un después en ese renglón, y crearon un programa académico para cirujanos.

Perfil

Nombre:Ammar Ibrahim
Edad: 54 años
Hijos: Dos
País:Siria

Profesión:
Cirujano general en pie diabético
endocrinología y tiroides.