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América Latina y el Caribe enfrentan un 2026 lleno de incertidumbre, pero con oportunidades para el desarrollo

  • La región enfrenta un escenario complejo, impulsado por cambios geopolíticos globales, un calendario electoral cargado y riesgos climáticos crecientes

América Latina y el Caribe (ALC) comienzan 2026 en un contexto marcado por alta incertidumbre económica, política y social, según el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La región enfrenta un escenario complejo, impulsado por cambios geopolíticos globales, un calendario electoral cargado y riesgos climáticos crecientes, que afectan la inversión, la estabilidad social y las perspectivas de desarrollo.

El informe destaca que la incertidumbre alcanzó niveles históricos en 2025, con impactos tanto externos como internos. A nivel internacional, las políticas de Estados Unidos y otros actores globales han influido en el comercio, la inversión, las remesas y la gobernanza democrática, mientras que dentro de la región, siete países, que representan más de la mitad de la población, atravesarán transiciones presidenciales, aumentando la volatilidad política.

Esta combinación de factores globales y locales hace que el desarrollo en ALC continúe siendo desigual y vulnerable a choques externos.

A pesar de estos desafíos, se espera un moderado aumento del crecimiento económico, proyectado en un 2,3% para 2026, ligeramente superior al 2,2% de 2025, aunque aún por debajo de otras regiones emergentes.

Sin embargo, el crecimiento será desigual: algunos países se beneficiarán de precios más altos de materias primas y de un renovado interés de inversionistas, acercándose a tasas cercanas al 4%, mientras que otros seguirán estancados o incluso podrían experimentar contracciones económicas debido a la exposición a aranceles y tensiones geopolíticas.

En términos sociales, la pobreza continúa disminuyendo y se proyecta que alcance 25,2% en 2025, la más baja registrada en la región y casi la mitad de los niveles de 2000.

No obstante, el progreso sigue siendo frágil y concentrado, con Brasil y México liderando gran parte de la reducción gracias a programas de transferencias monetarias y un mercado laboral más sólido. Si se excluyen estos dos países, la pobreza regional se mantiene más alta y la recuperación parece más lenta.

El informe también alerta sobre riesgos estructurales de largo plazo. ALC es una de las regiones más expuestas a choques climáticos extremos, como sequías, tormentas e inundaciones, y el impacto humano ha ido en aumento: más de 10 millones de personas se ven afectadas cada año.

Al mismo tiempo, la región enfrenta un envejecimiento poblacional acelerado, con un aumento significativo de adultos mayores que requerirán cuidados a largo plazo, lo que presionará los sistemas de salud, pensiones y protección social, así como el trabajo no remunerado, principalmente asumido por mujeres.

No obstante, el informe también destaca oportunidades clave. América Latina y el Caribe cuenta con abundantes recursos naturales estratégicos, incluyendo litio, cobre, minerales de tierras raras y petróleo; además, las energías renovables representan más del 62% de la generación eléctrica, superando ampliamente los promedios mundiales.

Esto posiciona a la región para atraer inversiones y desarrollar soluciones climáticas innovadoras que fortalezcan su resiliencia y crecimiento sostenible.

Para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades, el PNUD subraya la necesidad de fortalecer la protección social, mejorar la educación, ampliar los sistemas de cuidado y consolidar la gobernanza, con instituciones sólidas y confianza en la acción pública. Solo mediante un enfoque integrado que considere las dimensiones económicas, sociales y climáticas será posible navegar la incertidumbre global y mantener avances sostenibles en el desarrollo humano.

En resumen, 2026 será un año complejo y desafiante para ALC, pero también lleno de potencial. La región se encuentra en un punto de inflexión: si logra movilizar recursos, tecnología y políticas públicas efectivas, podrá transformar sus ventajas naturales en beneficios concretos para su población, enfrentando los riesgos y consolidando un desarrollo más equitativo y resiliente.

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Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en...

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